sábado, 30 de diciembre de 2017

Bitácora de Viaje: Inglaterra 2017 - Día 10

Día 10
Viernes 25 de agosto de 2017

Viernes, último día completo en Londres. Hay que aprovecharlo al máximo (dentro de lo que dan las energías, bastante limitadas a esta altura del viaje y de la vida). Nos levantamos rápido y salimos inmediatamente con rumbo al Sainsbury's del barrio, para comprar algo para el desayuno. Un pastelito, y una bebida de café frío (made in Switzerland) y partimos a uno de los íconos de esta hermosa ciudad: The Tower of London y el famoso Tower Bridge. Para eso tomamos el metro de la District Line hasta la estación Tower Hill. A la salida del metro lo primero que vemos es una escultura/monumento (para variar) con forma de reloj solar, que describe la historia de Londres en su base circular. Desde ese punto también se puede apreciar la Tower of London, y un pedazo de la London Wall, una sección distinta a la que días antes habíamos visto en el barrio del Museum of London. Bajamos a ver la Roman Wall y nos encontramos con una estatua del Emperador Trajano (Emperador entre el año 98 y el 117). La sección de este muro romano fue construida alrededor del año 200, siendo reforzada y agrandada en la época medieval. No me deja de sorprender la historia viva que existe en toda la ciudad.

Algunas fotos y cruzamos la calle para dirigirnos a la Tower of London, que no es solo una torre, sino que una fortaleza de tiempo medieval. La torre principal fue construida en la época de William the Conqueror (Guillermo I de Inglaterra), el primer rey de origen normando, en el año 1078. Se siguió desarrollando con los años hasta formar un gran castillo que fue utilizado como prisión en algún tiempo, y también como residencia real.


Dimos un largo paseo por todo el borde del castillo. No quisimos tomar el tour por dentro, ya que era un poco caro y nuestro presupuesto ya estaba al límite. Nos conformamos por dar un paseo por todo el borde, con detención y sacando hartas fotos. Pudimos ver la Traitor’s Gate, que es una de las entradas a la fortaleza, que da al Río Támesis (es una entrada con agua) que fue construida por el Rey Eduardo I entre los años 1275 y 1279, como una entrada real directamente desde el río. Años más tarde, fue la puerta de entrada de varios personajes acusados de traición, como Ana Bolena, y Sir Tomás Moro. Debido a lo anterior, se le conoce como la Puerta de los Traidores.

Por el mismo paseo donde se ve la Traitor’s Gate, se puede apreciar el gran Puente de la Torre (Tower Bridge), postal icónica de esta maravillosa ciudad. También se ve el HMS Belfast, un barco de guerra de la Segunda Guerra Mundial, que actualmente está anclado de manera permanente en el río Támesis, y funciona como museo.

Seguimos caminado por el paseo hasta llegar al Tower Bridge, y, obvio, ¡A cruzar el río por el puente más famoso de Inglaterra!

El Tower Bridge es un puente bascular (o sea, que abre sus brazos) construido a fines del siglo 19… Y funciona (¡Chúpate esa mandarina, puente Cau Cau!). De verdad que fue una grata experiencia cruzar el río Támesis por este famoso puente, por la vereda oeste, con vista hacia la Tower of London, el HMS Belfast, y los rascacielos Londinenses de 20 Fenchurch Street (al que subiríamos más tarde) y The Shard. Es increíble seguir sorprendiéndose con esta ciudad y sus construcciones. Llegamos a la orilla sur del río, y de vuelta por la otra vereda del puente, con vista al este de la ciudad.

Con la premura de la hora, partimos caminando hacia nuestro próximo destino, que sería el mirador  Sky Garden, del edificio 20 Fenchurch Street, también conocido como el Walkie Talkie, por su forma. Caminando pasamos por un memorial a los marinos mercantes caídos en la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial), el Tower Hill Memorial, para seguir caminando por Great Tower St. Y llegar, luego de unos 15 minutos caminado, al Walkie Talkie. Llegamos antes de lo presupuestado, y como estamos en Inglaterra, nos dijeron que volviéramos a la hora correspondiente, lo que nos dio unos 20 minutos para recorrer la zona. Y encontramos un pequeño mercado, el Leadenhall Market, que, según leemos en la inscripción en un pilar, se estableció por allá por el año 1321, y que fue reconstruido después del gran incendio del 1666. El mercado es una especie de pasaje, con una estructura de metal y un techo de vidrio, que lo convierte en una galería. Entre las tiendas que vimos, nos llamó la atención una tienda de licores donde, por supuesto, se señalaba los vinos chilenos. Siendo ya más de las 12 del día (hora de almuerzo, al parecer) nos llama la atención la cantidad de gente en los bares tomando cerveza y/o una copa de vino. Se nota que son personas que están trabajando, y que están en su horario de colación. Una razón más para amar esta ciudad.

Volvemos al Walkie Talkie como a las 12:20. Tenemos tickets para entrar al mirador a las 12:30 hrs. Los tickets son gratuitos y se obtienen a través de la página web del Sky Garden. Eso si, hay que reservarlos con anticipación, ya que son cupos limitados. La seguridad es muy importante, por lo que la fila avanza un poco lento, ya que el personal revisa cada una de las pertenencias de las personas que esperan su turno para subir. Con todo, en cosa de minutos ya estábamos en el ascensor subiendo al piso 32, donde tendríamos una vista aérea panorámica de todo Londres.

El Sky Garden es fabuloso. Se trata de una planta abierta, que ocupa más o menos los 3 o 4 últimos pisos del edificio, con restaurants y un paseo bastante amplio para poder recorrer y mirar hacia la ciudad por los cuatro costados del edificio. La cara sur tiene una terraza abierta, que da hacia la espectacular vista del río Támesis, y del Shard, que es el rascacielos más alto de Londres. El nombre de Sky Garden (literalmente: Jardín del cielo) es un poco pretencioso, ya que no se trata de un jardín ni mucho menos, pero si tiene bastante vegetación, lo que hace de la visita algo más amable, y que evita pensar que se está a 160 metros del suelo.


Debemos haber estado como una hora en el edificio, donde pudimos ver la ciudad en su esplendor: El Shard, el río Támesis, la Torre de Londres y el Puente de la Torre, hacia el otro extremo, el Big Ben y el London Eye, así como el Tate Modern, la Saint Paul’s Cathedral y el estadio de Wembley, a lo lejos. Por otro lado se ven los vecinos edificios 30 St. Mary Axe (alias The Gherkin, el Pepinillo) y el Leadenhall Building (otro rascacielos que aún estaba en construcción). Más allá se puede aprecian el London Stadium (estadio de los Juegos Olímpicos del 2012), y por otro lado se ven los edificios del sector de la Isle of Dogs y el Canary Wharf.

Bajamos en el ascensor, con la sensación de haber tenido la posibilidad de haber apreciado la ciudad desde un lugar privilegiado. Estando en el centro histórico de la ciudad, caminamos hacia Cornhill con Gracechurch St., donde tomamos el 25 hacia Oxford St., para ir por los últimos souvenirs. Ahí, en la esquina de Oxford St. y Tottenham Court Rd. Encontramos un quiosco con variados souvenirs. Atendido por una rumana, conversamos unos minutos sobre la vida en Londres, y nos llevamos algunos llaveros. Seguimos caminando por Oxford St. y entramos a un par de tiendas más, para comprar otros llaveros e imanes, lo típico. Las cosas no son baratas, pero tampoco son impagables. Con todo, habremos gastado unas £20 cada uno en souvenirs.

Con los regalitos en la mano, ya nos sentimos más relajados, y con hambre. Llegamos a una esquina y notamos que al final de la calle había una plaza. Perfecto para comer algo ahí. Buscando en el mapa del teléfono, encontramos un supermercado Tesco a unos pasos. Llegamos allá, compramos un sándwich tipo panini y algo para beber (Yo me compré una cerveza Hobgoblin, muy rica!), y nos fuimos a la plaza, que resultó ser la Soho Square Gardens, una bonita plaza llena de gente, en medio del Soho, barrio que ya habíamos recorrido hacía unas noches atrás. Aquí nos tomamos un merecido descanso, recostados en el pasto, disfrutando la cerveza y la vista. Gente de todas las edades se ve disfrutando la plaza, tonado cerveza, compartiendo, riendo, disfrutando del verano londinense. No sé cómo será el resto del año, pero en este momento, ¡Londres es el mejor lugar para estar!

Ya que estábamos en el Soho, decidimos volver a recorrer esas calles, ahora de día. Y nos dirigimos al lugar donde antiguamente estuvo el famoso Marquee Club, un local donde tocaron varios de  los más grandes grupos de los ’60 y ’70, como The Rolling Stones, The Who y Pink Floyd, por nombrar solo algunos, en la angosta Wardour St. En el camino nos encontramos con un Ferrari negro estacionado… Así es Londres ¡Y me encanta!

Luego de la foto en el lugar donde estuvo el Marquee Club (donde hay una Blue Plaque que recuerda el paso de Keith Moon por el lugar), nos devolvemos por Wardour St. hacia Broadwick St., para llegar a otro  pequeño lugar Beatle: un baño público donde John Lennon grabó un sketch para un programa de la BBC en el año 1966.

Caminamos hacia Regent St. para bajar hasta Picadilly Circus, y desde ahí seguir caminando hasta Leicester Square, donde la pudimos ver de día. En realidad ya eran las seis o siete de la tarde, pero aún estaba abierta la plaza, así que pudimos entrar y ver la estatua del bardo inmortal, William Shakespeare, otro de los culpables que estemos recorriendo Londres, jeje! También vimos una escultura del gran Charlie Chaplin, otro inglés de exportación. No por nada esta plaza es el centro del Theatreland, donde se encuentran muchos de los más conocidos teatros londinenses.

Cansados y con hambre, decidimos caminar por la pequeña Irving St. y entrar a un local (La Chandelle) a comer el famoso ‘Fish and Chips’, que no es otra cosa que pescado frito con papas fritas. Acompañado con una pinta de cerveza lager, fue una buena forma de comenzar a despedirnos de la ciudad. Con todo, creo que nuestra humilde pescada frita con ensalada a la chilena es mucho mejor que este fish and chips. Igual había que probarlo!

De vuelta a la calle, a seguir caminando por Chandos Place, luego la estrecha Maiden Lane, para llegar a Covent Garden Market, que es otro famoso mercado londinense. Aunque ya es tarde, aun permanecen algunas tiendas abiertas, y se ve gente caminando, turistiando al igual que nosotros. Vemos un acto de magia callejero, bastante entretenido, y decidimos caminar hacia la micro que nos llevará de vuelta al depa. Mañana es el último día y debemos dejar las maletas y todo ordenado.

Bitácora de Viaje: Inglaterra 2017 - Día 11

Día 11
Sábado 26 de agosto de 2017

Un día soleado, como todos los que tuvimos en este maravilloso viaje, nos alumbra la despedida. La mañana se hace corta, terminando de ordenar la maleta y dejando todo listo y dispuesto para nuestro viaje de vuelta a nuestra realidad sudaca santiaguina. Atrás quedarán las largas caminatas, los incontables memoriales y monumentos que recuerdan la historia de sufrimiento de esta ciudad, las minis y las sonrisas amables, los ‘Hiya’ de las vendedoras y promotoras, en fin… Los bares siempre llenos de vida y gente, las pintas de cerveza, la mezcla de culturas, las calles “al revés”, el metro que te lleva a donde sea, los buses de dos pisos, el English Breakfast, la Limonata San Pellegrino y la Ribena!

El vuelo BA 0251 está programado para salir a las 21:55 hrs. desde Heathrow, por lo que debemos estar en el aeropuerto a eso de las 19 hrs. Eso nos da un margen bastante amplio para seguir recorriendo esta ciudad.

Le preguntamos al dueño del depa el procedimiento para entregar el mismo. La cosa era simple, nos vamos, cerramos con llave y luego la llave la tiramos hacia el interior del depa a través de la ranura para correspondencia que tiene la puerta. Le preguntamos cómo lo podemos hacer para dejar las maletas durante el día. Nos dio una excelente opción: Ir hasta uno de los Hoteles Nadler, y dejar las maletas en recepción diciendo que vamos de su parte. Decidimos hacerlo con el Hotel Nadler Victoria, ubicado en Palace St. con Palace Place, cerca del Buckingham Palace y a pasos del metro Victoria.

Tomamos nuestras cosas, verificamos que no se nos quedara nada, y partimos al metro, Stepney Green Station por última vez!

En la District Line, en unos minutos nos estábamos bajando en Victoria, de ahí nos fuimos caminando a paso rápido hasta llegar al Hotel. Al preguntar por nuestro contacto nos atendieron de manera muy amable. Nos ofrecieron un café o algo para beber. En realidad, sólo queríamos disfrutar los últimos momentos en la ciudad, así que dijimos que no. Dejamos las maletas y a la calle de nuevo. Pasamos por el Royal Mews, las caballerizas reales, que están a un costado del Buckingham Palace, y que no habíamos visto.

Este sector de la ciudad es bien turístico, y hay harto souvenir típico de la realeza, onda fotos de la Reina, de Diana de Gales, tazas, cucharas, etc. Pero nosotros queríamos hacer el paseo obligado y que hasta ahora no habíamos podido, pese a que habíamos pasado cerca en varias ocasiones: ¡Hyde Park!

Como teníamos muy poco saldo en nuestras tarjetas Oyster, todo lo teníamos que hacer a pata. Así que nos fuimos caminando tranquilamente por Grosvenor Pl. y en cosa de minutos estábamos entrando a Hyde Park, un parque gigante en medio de la gran ciudad. Lo primero que nos llamó la atención fueron los árboles, de distintos tipos y alturas. El parque invita a tomarse las cosas con calma, y así lo hicimos hasta llegar a una laguna, The Serpentine, que está llena de aves: cisnes, patos, etc. Es un paseo muy bonito. Nos fuimos caminando por el borde de la laguna, hasta llegar a un quiosco, donde compramos algo para tomar desayuno. Un muffin y un café para mi fueron suficientes, sentados al pasto de Hyde Park, sintiéndome un londinense más. Viendo el tiempo pasar.


Al seguir nuestro paseo, cruzamos un puente y llegamos al Princess Diana Memorial Fountain, que no es más que una pileta con agua cristalina donde niños y adultos se mojan los pies, para refrescarse del calor del mediodía. Una bonita forma de recordar a Diana de Gales, pienso. Los niños felices corren, y salpican agua, juegan y se divierten.

Vimos un par de ardillas que logramos captar con la cámara, para seguir caminando y llegar a otra laguna, más pequeña que The Serpentine, pero con mucha más vida silvestre: The Round Pond. Ahí vimos infinidad de aves, caminando, nadando, volando, y de prento notamos que estábamos llegando a Kensington Palace, que es la residencia Real donde viven actualmente el Principe Harry, y el prícnipe William con su esposa Kate Middleton y sus hijos. Lo notable del lugar, más que el palacio, son sus jardines: verdes, grandiosos, muy bien cuidados. Con una Estatua de la Reina Victoria a la entrada, se puede sentir esa presencia de la Realeza en todo el lugar. Es como estar en un cuento. 

Luego de un rato, seguimos caminando por los jardines y llegamos a la salida norte del parque, a la calle Bayswater Rd. Estando a unas cuadras de Notting Hill, no pudimos evitar seguir caminando hacia Portobello Rd. donde había una feria (feria que se instala todos los sábados en el lugar) muy popular, llena de antigüedades, ropa, cosas usadas, cachivaches, etc. La feria es del largo de la calle y caminamos cuadras y cuadras hasta la Portobello Green Market. Cansados, nos decidimos a volver. En uno de los puestos, justo debajo de una autopista que pasa por sobre Portobello Rd. encontré unos aritos con el Big Ben, para la Moni.


Seguimos camino a otro edificio con triste historia rockera, 22 Lansdowne Crescent, hotel donde murió Jimi Hendrix. Luego de una foto seguimos nuestro regreso, caminando por estas calles de Notting Hill, que es, efectivamente, una pequeña colina cuya inclinación se siente al ir caminando.

Al ver que la hora avanzaba, decidimos emprender el camino de vuelta, cruzando nuevamente la ciudad por el clásico Hyde Park.

Ya estábamos cansados, así que tuvimos que tomarnos unos minutos sentados en el pasto londinense, disfrutando el sol, el aire, el parque, la gente, los acentos, el cielo lleno de aviones (en serio, lleno, es cosa de mirar hacia el cielo y en menos de 1 minuto se ve un avión de pasajeros volando sobre Londres, es increíble el tráfico aéreo de esta ciudad).

Suficiente descanso, de pie nuevamente, nos enfilamos hacia el Memorial de Alberto, príncipe consorte (Albert Memorial), esposo de la Reina Victoria. El memorial se encuentra justo al frente del Royal Albert Hall, famoso teatro londinense donde se han presentado todos los músicos imaginables, incluyendo, por supuesto, a The Beatles.

Bajamos caminando por Exhibition Rd., la calle donde se encuntran los museos Victoria and Albert y el Natural History Museum, entre otros. Además en este barrio se encuentran el Royal College of Music, y el Imperial College London. Es decir, es un barrio cultural. Seguimos caminando, ya con la premura del tiempo, entre las distintas calles de Chelsea, pasando por la Sloane Square y el Eaton Square Gardens, con su comercio exclusivo y sus casas “cuicas”.

Caminando caminando llegamos a The Nadler Victoria, en busca de nuestras maletas. Nos atendió una rumana muy simpática que nos ofreció café y una charla. Aceptamos la charla, y pasamos unos valiosos minutos conversando con ella. Nos contó que la tenida aburrida la vida en Londres, donde encuentra todo caro (le comentamos que en Santiago de Chile la cosa anda más o menos igual). Nos contó también que pretende viajar a conocer Sudamérica, y nos invitó a conocer Europa del Este en nuestra próxima visita al viejo mundo. Nos despedimos, y corrimos, literalmente, a la estación Victoria del metro, para poder llegar a tiempo al aeropuerto.

El metro se tomó su tiempo, pero finalmente llegamos a la terminal 5 de Heathrow. Buscamos el check-in counter y notamos que todo el terminal tiene counters de la British Airways, jaja. Consultamos y nos mandaron a cualquiera, ya que eran “autoservicio”. Es decir, uno mismo debía colocar la maleta, pesarla, sacar el ticket adhesivo, pegárselo a la maleta, y todo. Anda a equivocarte, y mandas tu maleta al sudeste asiático, jaja!

Con el check-in listo, pasamos a comprar unos refrescos en una farmacia Boots del aeropuerto: Limonata para mi y Ribena para Gerardo, clásicos instantáneos de esta visita. Primer problema, cuando íbamos entrando a la zona de Policía Internacional el oficial nos indica que no se puede ingresar ningún líquido. Feo revés, nos tuvimos que tomar las 2 latas yo, las 2 botellas Gerardo, para no perderlas. Mal. Luego en Policía Internacional, vendría otro problema: Resulta que en nuestras mochilas (bolso de mano) traíamos un frasco de Colman’s Mustard, mostaza típica inglesa, que traíamos como souvenir. Al pasar las mochilas por el escáner, los oficiales se dieron cuenta y nos hicieron sacarla del interior, con el correspondiente interrogatorio. Nos cagaron con los 2 frascos. Bueno, será no más. Habrá que volver más temprano que tarde para poder volver a saborear esa mostaza, pensé.

Cuando pensábamos que ya nada más tocaba esperar, resultó ser que debíamos ir a otro edificio, y para eso debíamos tomar una especie de “metro”, cuya estación estaba frente a Gucci, según nos indicaron. Así lo hicimos y, por fin, llegamos… Vitrineamos un rato en las tiendas de la terminal, y, ante la llamada, abordamos el vuelo BA251 que nos traería de vuelta a Santiago de Chile.

Nos tocó asientos del medio y pasillo, y en el asiento de la ventana venía otro chileno que volvía después de un viaje por casi toda Europa, por más de un mes. El que puede, puede.

Así, tras 14 horas de vuelo, que se me pasaron viendo ‘La La Land’, cenando y durmiendo a pata suelta, llegamos a Santiago, de vuelta al frío invernal de nuestro terruño.

Fueron 11 días de emociones, de historia, de mucho caminar, 11 días que quedarán en nuestro recuerdo como los días en que hicimos un sueño realidad. Con Gerardo quedamos con muchas más ganas de volver, ojalá con más tiempo y más plata. Me encantaría tener la posibilidad de volver con mi familia, con la Moni, con Alonso y con nuestr@ nuev@ integrante de la familia. Esta familia generosa que me permitió darme este lujo. DEbo agradecer a la Mona, a mi esposa, que siempre me apoyó y me impulsó a tomar la decisión de hacer este viaje. La que siempre me ha apoyado. Agradecer a Alonso, que se portó un siete, y quedó fascinado con las cosas que le traje de Inglaterra. Estoy seguro que el en algún momento viajará y lo disfrutatrá tanto como yo lo hice. Finalmente agradecer a Gerardo, que se subió altiro a este proyecto, a esta idea loca, y con quien compartimos 11 días espectaculares, en los bares, en las calles, en la Cavern Club, en las casas y barrios de los Beatles en Liverpool, en fin.  

Estoy seguro que, más temprano que tarde, volveré a caminar por esas calles angostas, de edificaciones llenas de historia de Londres y Liverpool. I'm looking forward to doing so!

Thank you very much UK!!!! Welcome Chile!!!

  

martes, 29 de noviembre de 2016

Guns n' Roses en Chile 2016: El concierto que me faltaba


Estadio Nacional. 21:05 del sábado 29 de octubre de 2016. Se apagan todas las luces del recinto (que, pese a ello, se ilumina aún más con las pantallas y flashes de los miles de smartphones encendidos para captar el momento). Aparecen unas siluetas en el escenario, y el riff inconfundible del bajo de Duff McKagan da inicio al show. “I see your sister in her Sunday dress” canta Axl Rose, y el público estalla al ritmo de ‘It’s so easy’. Ahí están los Guns: Axl, Slash y Duff!!! Tan lejano que parecía este momento, cuando recién a comienzos de este año se anunciaba su reencuentro y posterior gira. Cuando, pendientes de todo rumor, verifiqué que la web oficial de Guns n’ Roses se encontraba en mantenimiento, solo luciendo el clásico logo redondo con las pistolas cruzadas, adornadas por rosas. El mismo logo que Axl dejó de usar luego del Use your Illusion Tour, gira con la que vinieron por primera vez a este país. De vuelta en el Estadio Nacional, suena la poderosa y pegajosa ‘Mr. Brownstone’ y, aunque  el sonido no es el mejor, me hace recordar aquellos años de juventud. Esos años de cassettes grabados de la radio y del personal stereo. Canto a todo volumen junto a Axl y a los miles que repletan el Estadio Nacional. Estamos en galería con la Mona, en el codo nor-oriente, entre la galería que ocupa la Garra Blanca y Andes. Se ve bien, pero lejos. No estaba en esta ubicación desde el show de Eric Clapton, por allá por el 2001.



Llegamos como a las 7 de la tarde, con ansiedad y alegría, con expectativas, pero con tranquilidad. El acceso fue extremadamente expedito, y ni siquiera nos registraron al ingreso. Hasta regalitos de los auspiciadores recibimos. Unas galletas Tritón que de muy buena gana recibí. Quizás si estaban regalando galletas para alimentar a la gallá, en caso que Axl se le ocurriera atrasarse. Una mala costumbre que ya era marca registrada del cantante, hasta esta Gira, donde han comenzado sus actuaciones con puntualidad británica. Nos acomodamos rápidamente y esperamos, mientras veíamos cómo se iba llenando de a poco los espacios vacíos de la cancha y de galería. Si salían tarde no nos preocupábamos, ya que el hijo estaba bien cuidado donde una de sus tías, así que teníamos “chipe libre”. Noche importante porque sería la primera en la que el cabro chico se quedaría fuera de casa, sin sus padres, que ahora disfrutaban de la potencia de la guitarra de Slash, que se luce en un solo eterno que corre paralelo a ‘Chinese Democracy’, canción del álbum del mismo nombre, álbum donde no figuró Slash. Quizás por eso la necesidad de crear un gran solo durante toda la canción, a modo de imprimirle su sello.  Luego, Axl pregunta “You know where you are?” y el estadio se viene abajo con los primeros acordes de ‘Welcome to the jungle’. El sonido mejora y al parecer Axl comienza a ponerse a tono.  Luego vino ‘Double talkin’ jive’, la primera del concierto del ‘Use your Illusion’, álbum de cabecera de mi vida. El solo final de la canción nos demuestra lo que será la tónica de la noche: ¡El show es de Slash! Corre de lado a lado, no suelta la guitarra ni tiene tiempo para descansar. Slash mantiene a la banda, y cubre muy bien los espacios dejados por Axl, tanto musical como visualmente. ‘Better’ fue la segunda del ‘Chinese democracy’ en este show, ese disco que no he escuchado más de 1 o 2 veces. Un sonido más industrial, menos Gunner, pero bien de todos modos.

Tras cartón, uno de los mejores momentos de todo el show, a mi parecer: ‘Estranged’. Una de mis canciones favoritas de la banda, un lado B que no es de las típicas, pero que acá tocaron de manera excepcional. El piano de Dizzy Reed, la guitarra inconfundible de Slash, la voz de Axl, la atmósfera… ¡Fue todo mágico! Para mí, uno de los puntos más altos de la noche (sino el más alto). No alcanzo a recuperarme de la emoción cuando parte ‘Live and let die’ y le sigue la gran ‘Rocket Queen’. Ambos temazos, donde los GnR dan todo en el escenario y yo agradezco infinitamente el privilegio de poder verlos en vivo. Aquella vez que vinieron el 1992 no logré convencer a mis padres. Tenía 11 años y no hubo manera de ir a ese show. Recuerdo buscar alguna radioemisora que lo transmitiera y nada… Al final encontré una radio que estaba transmitiendo un show en vivo, que luego supe era de una actuación en Japón. El show en vivo lo transmitió completo una radio como una semana más tarde y lo grabé en 2 cassettes. Una versión corta y editada del show fue transmitida por el canal 7 (así se le decía a TVN en esos años), con presentación del, en aquel tiempo ñoño, Iván Valenzuela y la, en ese tiempo joven y ondera,  Katy Salosny. En fin, ya todo eso estaba en el pasado, ya nada de eso importaba, porque ahora, aunque más viejos y cansados, con sus cuerpos visiblemente afectados por el paso del tiempo y del carrete, estaban aquí, ante nuestros ojos y oídos. Y se despachan ‘You could be mine’. Y todo iba re bien, hasta que Axl se pone a hablar, y dice algo así como “One step back”. Les pide a los de cancha que se corran un paso más atrás para no aplastar a los que están en la reja. La banda sigue tocando la base de ‘You could be mine’ y finalmente Axl sigue con la segunda estrofa. Slash con la guitarra roja, la misma con la que aparece en el videoclip de la canción, se manda otro solo de aquellos.

Así llegó el momento de Duff, que se despachó la potente ‘New rose’, única canción del álbum de covers ‘The Spaghetti incident?’ presente en el show de esta noche. El cabeceo infernal me pasaría la cuenta al día siguiente, cuando no podía mover el cuello por culpa del headbanging! Se calman los ánimos mientras tocan ‘This I love’, una balada del ‘Chinese democracy’ que vale la pena volver a escuchar. Una balada con todo el sello GnR. La mejor de las tres del ‘Chinese Democracy’ que presentaron, sin duda. Le siguió ‘Civil war’ y a cantar a todo pulmón “My hands are tied!”, tal como la hice tantas veces en mi pieza con la radiocassette a todo volumen, allá en la Villa Portales, hace más de 20 años. Y pegadita vino ‘Coma’ y quedé pa’ dentro! Muy buena interpretación. Otros de los puntos altos de la noche, para mí. Una canción larga, compleja, que la disfruté a concho. Dos joyitas del ‘Use your Illusion I & II’, con las que ya me daba por pagado!

Y eso que faltaba harto todavía, como el solo de guitarra de Slash con la canción del padrino, que sirve de intro para ‘Sweet child o’ mine’. No bien terminamos de cantar ‘Ohh, wow wow sweet child o’ mine”, y Slash ya está haciendo de las suyas otra vez, ahora con Richard Fortus, el otro guitarrista, para  despacharse ‘Wish you were here’ versión instrumental, seguida del piano de Axl tocando el coda de ‘Layla’, de Eric Clapton. Todo, como una larga intro para la memorable ‘November rain’, un clásico de todos los tiempos que merece ser disfrutada abrazando a mi amada.

Así llegamos a la última parte del show, con ‘Knockin’ on heaven’s door’ del ganador del Nobel de Literatura Bob Dylan, seguida de la poderosa ‘Nightrain’! Esa me puso de pie nuevamente, para seguir cabeceando! I’m on the nightrain, bottoms up!!! / I’m on the nightrain, fill my cup!!!Todo culmina con ‘Don´t cry’ otra de las baladas clásicas de los Gn’R.

Después de un corto receso, vuelven al escenario a rematar todo con ‘The seeker’, un cover de The Who que sonó mal, para finalizar la fiesta con fuegos artificiales y confeti al ritmo de ‘Paradise City’, canción que destacó por la bulla general de las guitarras y la voz perdida de Axl, que a ratos se lograba escuchar entre tanta bulla. Ya nada importa. Es el final de la fiesta. Todos felices, todos conformes, son los Guns and fuckin’ Roses! Los míticos, los históricos, los únicos! En un concierto que tuvo altos y bajos, canciones que sonaron mejor que otras, en fin. Los Guns nunca fueron perfectos, ni  virtuosos, pero Axl, Duff y sobretodo Slash, aún conservan eso que los hizo ser parte de una de las bandas más influyentes del rock n roll de los 80 y 90s, y que aún hoy, llenan estadios y corazones.



viernes, 6 de mayo de 2016

Mi guitarra

Así se cumplen los ciclos… Hace años y por un error imperdonable rompí la guitarra Tizona de mi papá. Debe haber sido por allá por el 1999, yo estaba recién en la U y mi padre aún andaba en su aventura extranjera. Justo cuando por fin me había animado a tomar una guitarra y empezar a sacarle alguna nota musical. Con unos cancioneros que me compré, y otros que tenía mi papá, comencé a aprender los primeros acordes. Recuerdo como dolían los dedos. Después y con más práctica, ya no tanto. Y de pronto, CRACK! Un movimiento brusco al desenfundar la guitarra y un golpe certero la quebró. Meses más tarde, para mi cumpleaños, mi mamá me sorprendió al regalarme una guitarra, mi primera guitarra. Una Oregon, con cuerdas de nylon y con una cápsula que amplificaba el sonido. Esa es mi guitarra, la regalona. La que ocupé para los T.E.N Awards, en la U, en esa ceremonia estilo Oscars que inventamos, para galardonar a los compañeros de promoción (la más bonita, el más garabatero, la mejor dupla, el más bueno pa’ chupar, etc). Esa fue mi primera presentación ante público. Con mi partner Gerardo deleitamos a la audiencia con un set que incluyó ‘Norwergian Wood’, ‘Dead Flowers’, Pigs on the wing’ y el grand finale ‘Brain damage – Eclipse’, todo en formato unplugged. 



La misma guitarra (y casi el mismo setlist) utilizamos con Gerardo cuando tocamos en la Vicaría, una tocata tipo peña que estuvo entretenida. Así fue pasando el tiempo, con mi guitarra siempre al lado. En KOE recuerdo haberla llevado varias veces para los talleres de Choir que hacíamos, donde la gente escuchaba una canción en inglés, completaba la letra y al final los hacía cantar, guitarra en mano, la canción que ya se habían aprendido. Buenos tiempos. Luego vino el conjunto Chalinga, y nuevamente mi guitarra hablaba por mí, tocando valses chilotes, cuecas y tonadas. Aprendiendo nuevos ritmos y haciendo varias presentaciones en peñas, festivales y hasta misas a la Chilena. Harta alegría y mucho vino en esa época, espectacular. Esa misma guitarra me acompañó cuando me tocó ir a Calama por pega. Ahí, en la pieza del hotel practicaba mis canciones, o en el parque El Loa, algún fin de semana. La misma guitarra con la que traté de impresionar a la Mona, cuando recién estábamos saliendo, y le canté ‘Tu ventana’. Obviamente no se impresionó, pero creo que de alguna manera le gustó que yo le cantara.


 Mi guitarra me apañó siempre, en todos los cambios de casa que tuve, en todas las mudanzas, era un objeto de cuidado. Con la llegada de Alonso la guitarra se convirtió en un juego más, en una forma de acercarlo a la música y a los instrumentos. Es cierto que aún no logro que toque alguna nota, pero no me preocupo. Yo recién tomé una guitarra a los 19 años. Así se cumplen ciclos… Hace años y por un error rompí la guitarra de mi padre. Este fin de semana, y por un error, Alonsito movió la silla donde mi guitarra estaba apoyada y PAF! Se vino abajo, como tantas veces. Pero en esta ocasión con consecuencias fatales. Esta vez y para siempre, se quebró ese instrumento, ese pedazo de madera que tantas alegrías me trajo y que tanta compañía me hizo. Será de dios, como dicen por ahí... A juntar las lucas pa' comprarse otra, una que trace su propia historia.


viernes, 5 de febrero de 2016

Let's spend the night together: Los Rolling Stones en Chile 2016


Fecha: 03/02/2016
Hora: 21 hrs.
Recinto: Estadio Nacional

Contexto

De vuelta al Nacional. Desde el año 2012 que no venía a este estadio, aquella vez atraído por la muralla de Roger Waters. Ahora era el turno de saldar la deuda de otros monstruos del Rock: The Rolling Stones. Hace 21 años tocaron en este mismo estadio, y Mick Jagger lo mencionó en algún momento del concierto. Había una deuda con los chilenos, más bien había una deuda de los chilenos con los Stones, y fue saldada con creces la noche del pasado miércoles 03 de febrero.

Todo había comenzado meses atrás, con el anuncio que los Stones vendrían a Chile el 2016. Una vez confirmada la fecha se pusieron a la venta las entradas y mi Moni me instó a que las compráramos de inmediato. Un rápido análisis con mi señora, y con mi partner de tocatas, Gerardo, terminó en la decisión de comprar entradas para Cancha General, ticket nada de barato ($59.000.- más cargos por algún misterioso servicio que nunca he sabido cuál es, de $8.850.-). Con entradas en mano era cuestión de tiempo para poder disfrutar de esta música que lleva más de 50 años sonando en el planeta y que ha estado en mi vida desde que tengo memoria. No podría recordar cuándo fue la primera vez que escuché ‘(I can’t get no) Satisfaction’ o ‘Angie’. Si recuerdo ‘Paint it black’, gracias a que mi tío Pato veía la serie ‘Misión del deber’, que se transmitía por el canal 11, RTU en aquella época de principios de los ‘90.

La tensa espera

Llegó el día. Los Stones habían llegado el domingo y se habían mostrado amables y sencillos con el público chileno. Nosotros (a saber, la Moni, el Yayo y yo) llegamos al Estadio en auto, no sin complicaciones de tráfico, alrededor de las 19:20. Pese a los problemas que hubo al ingreso nosotros tuvimos mucha suerte y pudimos ingresar al recinto por el acceso de calle Marathon (originalmente sólo habilitado para entradas de sectores Pacífico y cancha preferencial). Con esa ventaja,  alrededor de las 20 hrs. ya estábamos instalados en cancha general, bien al medio, entre las 2 grandes torres que soportaban la amplificación y sistema de iluminación (cañones de luz), mientras en el escenario el grupo Los Tres junto al Macha (cantante de Chico Trujillo) tocaban ‘Un amor violento’. 

Lamentablemente y pese a que lo habíamos “planeado” y conversado, no pudimos juntarnos con mi amigo Gerardo y la Gabi. Con Gerardo tengo recuerdos de haber ido a muchos grandes conciertos (Santana, Deep Purple, Paul McCartney, Roger Waters, Bob Dylan) y esta no podía ser la excepción. Gerardo, el weón más fanático que conozco de los Stones, el que me prestó cuanto cassette no tenía para que me enganchara en serio con estos londinenses. Con el que tocamos ‘Dead flowers’ en cuanto carrete armamos donde hubiera una guitarra y copete. Pero encontrarse en cancha se volvió cada vez más difícil. A las 20:30 ya no se distinguía nada sino un mar de cabezas, y la nula conexión telefónica y de internet me hicieron aceptar que ya no habría caso y que, con suerte, nos podríamos juntar la final del show para intercambiar opiniones.

 La fiesta comienza

El tiempo pasaba lentamente. Parecía que Los Tres habían terminado hace siglos y la espera se hacía eterna. De pronto, pasadas las 21 hrs. por fin se apagaron las luces del estadio y se encendieron las 3 pantallas gigantes del escenario, una a cada costado y una al medio, donde comenzó la proyección de un clip que mostraba la ruta de los Stones hacia Chile, haciendo un recorrido por las portadas de sus discos y fotos memorables. Terminado el clip suena el riff de ‘Start me up’ y comenzó la fiesta. Ahí estaban, por primera vez ante mis ojos y oídos Keith Richards, Mick Jagger, Ronnie Wood y Charlie Watts! Tan activos como siempre, tan rockeros como hace 50 años. Salté y grité toda la canción con la emoción y alegría que sólo pueden dan los conciertos en vivo de tus bandas favoritas. Terminado el tema atacan con otro clásico rollinga: ‘It’s only rock n’ roll (but I like it!)’. Su declaración de principios, y el estadio cantaba “Ohh, no, It’s only rock n’ roll but I like it!”. 

Para rematar ese espectacular comienzo, aparece en pantalla el gran Chuck Leavell y el inconfundible piano de ‘Let’s spend the night together’. Imposible no emocionarme con una de mis canciones favoritas de todo el amplio repertorio de los Stones. Mick Jagger moviéndose como si tuviera 20 años, con sus bailes, sus expresiones y sus carreras de un lado al otro del escenario, un verdadero showman que entre canción y canción hablaba en un correcto español, diciendo palabras y frases típicas chilenas, como cuando saludó y dijo “Hola cabros”, o “Es bacán estar de vuelta” y “Ustedes son la raja”. También comentó que habían visitado algunos sitios culturales en su estadía en Chile, como la casa de Pablo Neruda (sacó aplausos), un café con piernas (sacó más aplausos) y que había adoptado 4 perros quiltros (sacó aplausos y risas). Me sorprendió gratamente su cercanía con el público, su interés por aprender palabras y conceptos típicos chilenos, y su buena onda. También me sorprendió que recalcaran que se sentía bien estar de vuelta y que habían pasado 21 años desde su última visita al país (me da la sensación que no pensaban que tenían el arrastre que vieron en Chile, no sé por qué siento que se sorprendieron y les dio gusto y a lo mejor algo de pena no haber incluido a Chile en alguna de sus anteriores pasadas por el cono sur). En fin, en cuanto a lo musical, siguieron con ‘Tumbling dice’, que le dio una pausa al ritmo demoledor con el que comenzó el show. Le siguió ‘Out of control’, donde pude ver clarito a toda la banda entre las cabezas de los miles que estaban entre mi posición y el escenario, básicamente porque no era una canción que la gente conociera mucho, así que bajaron sus brazos y celulares (maldita costumbre de registrarlo todo en cámaras… Bueno, yo prefiero escribirlo para futuras referencias, mi memoria es demasiado frágil y es un buen ejercicio escribir para no olvidar).

Los clásicos incombustibles

Prácticamente todo el show lo vi por las pantallas gigantes, pero no importó. Nada importó cuando Mick dijo que viene la canción que eligió el público. Dice que intentaron sacar ‘El guatón Loyola’ pero que era muy difícil, mientras en la pantalla aparece escrito ‘She´s a rainbow’, Jagger se cuelga la guitarra al cuello y se largan con esa espectacular canción, otra de mis favoritas, de su época más hippie y experimental. La verdad tengo mis reparos con como sonó la canción en vivo, pero no pude dejar de emocionarme al escucharla (“She comes in colours everywhere, she combs her hair, she’s like a rainbow”). Luego de eso, otro clásico de esos que paran los pelos: ‘Wild Horses’… Brillante ejecución, como en los setentas… O mejor!!! Una maravilla de canción, que disfruté abrazando a la Moni y escuchando a los maestros. Y como si todo ello fuera poco, pegadita vino la clásica ‘Paint it black’, con Ronnie Wood tocando la guitarra con efecto de sitar. Si bien la canción la tocaron notoriamente más pausada, lo que hizo que perdiera un poco de su fuerza característica, de todos modos fue uno de los grandes momentos de la noche en el Nacional.

Le siguió ‘Honky tonk women’, maravillosa, con los bronces y los coros, muy Stones. Esto dio paso a que Jagger presentara uno por uno a los miembros de la banda, partiendo por los coristas y músicos de apoyo, para ir luego con Charlie, Ronnie (el modelo original de “El pilucho”, en palabras de Mick), dejando para el final a Keith Richards, quien fue ovacionado por largo rato, sin saber qué decir, salvo un escueto “It’s good to be back”, mientras se adueñaba del micrófono para cantar ‘You got the silver’, uno de los grandes momentos de la noche. Espectacular presentación, con la slide guitar de Ronnie y la voz carrasposa de Keith. Creo que fue una de las que mejor salió en el Nacional, espectacular! Le siguió otra de Richards, ‘Happy’, que no sonó tan bien, pero que me encanta así que no importó mucho.

Mick volvió al escenario para cantar nada más ni nada menos que ‘Midnight rambler’, un blues largo que le permitió al vocalista interactuar con el público, y a nosotros deleitarnos con esa joya del álbum ‘Let it bleed’ del año 1969. En seguida Mick preguntó a la audiencia si querían cantar con el, y partió ‘Miss you’, otro highlight de la noche. Probablemente la que más me gustó de este show, me sorprendió como sonaba, el bajo de Daryl Jones y el público cantando “uh uh uh uh uh uh uh”. Ahí me di cuenta que esa es una gran canción.  

Se acerca el final

Con el público a sus pies, los Stones comienzan su despedida con himnos, con esas canciones que perduran en el tiempo y que son verdaderos tesoros que nos regalaron. Comenzaron con ‘Gimme shelter’ con una interpretación brillante, bonita, emotiva, que fue la antesala de uno de los más clásicos y reconocibles riffs de Keith: ‘Jumping Jack Flash’. Ahí me acordé de nuestro Alonso, mi hijo de 4 años y medio que goza esta canción, y que estoy seguro hubiera disfrutado este concierto si hubiera sido algo más crecido. Me lo imagino años más tarde regañándome enojado porque no lo llevamos cuando, una noche de febrero del 2016, los papás fueron a ver en vivo a los Rolling Stones. Espero me perdone y entienda que él a sus 4 años y medio no soporta el volumen alto de los shows en vivo ni las aglomeraciones de gente, y que entienda que el papá quería disfrutar ese concierto a concho. Luego le siguió la espectacular e infaltable ‘Sympathy for the devil’ y una vez más la emoción de ver y escuchar a estos gigantes del rock n’ roll me envolvía mientras cantaba y trataba de atesorar en mi memoria cada movimiento de Jagger, cada riff de Richards! Probablemente mi canción favorita de todo el catálogo Stone y que sonó perfecta, con Mick usando una capa con plumas, y las pantallas mostraban símbolos religiosos y un macho cabrío que nos recordaba que sus majestades satánicas estaban aquí, presentándose ante nosotros, y brindando un show que será recordado por siempre!

Con ‘Brown sugar’ la fiesta fue total, con el estadio contagiado con toda la energía que derrochaban estos músicos de más de setenta años de edad, disfrutando lo que todos entendíamos era un momento histórico. Gente de todas las edades bailando, cantando, gozando este regalo, todos unidos alegres gracias a estos monstruos del rock. Termina la canción y se escucha un “Gracias Santiago” que dio paso al primer y único corte que tuvo el show. Se apagaron las luces y el escenario quedó vació. Por supuesto que queríamos disfrutar aún más. Comenzaron los “Whoo Whoo ooh ooh ooh” (que lamentablemente remplazaron al genial y original “No nos vamos ni cagando” que tanto me gusta).

Encore

Faltaba el grand finale. Se enciende un foco y aparece un coro de jóvenes que empieza a cantar ‘You can’t always get what you want’. Jóvenes chilenos cantando ahí, junto a los Stones. Sonó bello, sublime. El coro espectacular dio paso a la guitarra y el corno francés característicos de este tema… “You can’t always get what you want, but f you try sometime you might find you get what you need”, qué verdad… Esa noche tuve lo que necesitaba.

Y para terminar la fiesta, obvio, el inconfundible riff de ‘(I can’t get no) Satisfaction’ y el estadio explota!!! 50 mil almas bailando, saltando y cantando un clásico del rock que sonaba ahí, en vivo para nosotros, interpretado por los mismos que lo grabaron hace más de 50 años. Y sonó tan fresca, tan rebelde, tan potente como siempre! Gracias Mick, Keith, Ronnie y Charlie por acordarse de Chile, por venir y saldar esa deuda, esa deuda que tenía Chile con ustedes y con lo que significa su música para miles de chilenos que llegamos esa tarde de verano a disfrutar, a reír y emocionarse con la que es sin dudas la más influyente e importante banda de rock que aún sigue rodando por el mundo. 

Keep on rolling and rocking Rolling Stones!!!

miércoles, 9 de abril de 2014

Metallica en Chile 2014

De vuelta al Monumental. Tantos recuerdos memorables, como la inauguración el año ’89 a la que me llevó mi Tata, y en el que vi por primera vez a Colo Colo en vivo. O aquella vez que salimos campeones el mismo ’89. Clásicos con la U y la UC, partidos de Copa Libertadores, finales de campeonato, e incluso recuerdos tristes como alguna goleada de Cruzeiro. Hace años que no venía, y hoy vuelvo pero no por el fútbol, sino por la música. Son las ocho de la noche del jueves 27 de Marzo de 2014 y la vereda norte de Av. Departamental se llena de rockeros chascones, de poleras negras y cerveza en mano. Estamos todos en la misma, contando los minutos para ver a Metallica.
Me encuentro con mi hermano, buscamos estacionamiento y nos apuramos hacia la entrada. Para nosotros este show es especial. No solo porque nunca hemos visto a Metallica y esta será nuestra primera vez, sino porque hace ya 10 años nos quedamos con las ganas, entradas en mano, de verlos en vivo cuando cancelaron su gira sudamericana el 2003 debido a “agotamiento físico”. Ese fue un golpe bajo. Había comprado las entradas e invitado a mi hermano al que iba a ser el show de nuestras vidas, y simplemente los Metallica no se la pudieron y cancelaron. Se decía que ya estaban viejos y que el carrete y el copete estaban pasando la cuenta a Hetfield y compañía, y probablemente así era. Pasarían años para que volvieran a Chile, el 2010, y no fui. El valor de las entradas, el recinto donde iban a tocar, el setlist, todo fueron excusas para no enganchar lo suficiente y “hacerme el gil” con ese concierto.
Esta vez fue distinto. Hubo un reencantamiento personal con esta banda que ha estado presente en gran parte de mi vida, desde que recibí el álbum negro de regalo de navidad, cuando tenía como 13 o 14 años. Desde que veía los videos de Enter Sandman y The Unforgiven en Sábado Taquilla (y los grababa en VHS para volver a verlos). Luego, saber que venían, al Estadio Monumental, con una gira bastante novedosa y entretenida, By Request (a pedido), donde los fans teníamos la oportunidad de votar por los temas que querían escuchar, fue suficiente motivo para querer verlos en vivo.
Compré las entradas y me llegó un código para seleccionar mi setlist. Volví a repasar la discografía, y me volví a encantar con álbumes que estaban en el olvido, CD guardados en alguna caja, MP3 que rescaté de alguna carpeta perdida y volví a escuchar Kill ‘em All, Ride the Lightning, Master of Puppets, …And justice for all, Metallica (el álbum negro). Incluso volví a repasar los criticados y pisoteados Load y Reload, rescatando algunas joyas. Finalmente reescuché St. Anger y Death Magnetic. El primero sigue sin ser de mi gusto, en cambio el último, cual magneto, me atrajo y no lo he podido sacar del teléfono.
De vuelta al Monumental, a esta agradable noche de jueves, parado en la cancha David Arellano, con mi hermano. Un compadre nos pide fuego y nos ofrece unas piteadas por la paleteada. El show, programado para las 21 hrs. Está un poco retrasado y a las 21:30 aproximadamente se apagan las luces, se enciende la pantalla gigante que abarca todo el escenario, y comienza The Ecstasy of Gold, la clásica intro que usa Metallica, mientras en las pantallas se muestra  el final de la película El Bueno, el Malo y el Feo. En eso salen a escena: Kirk, James, Robert y Lars. Viene un momento de silencio y el estadio explota con la fuerza de los primeros acordes de Battery. Le vino inmediatamente Master of Puppets y escuchar a 50 mil almas gritar “Master, Master!” fue simplemente grandioso. Una canción que es una verdadera obra maestra, un tema que vale la pena escuchar una y mil veces. A la mierda todos los “fans” y los no tanto, que dijeron que el setlist estaba arreglado, que tocan las mismas canciones de siempre. ¡¿Acaso querían que perdiéramos la oportunidad de escuchar Master of Puppets?!
Luego vino Welcome Home (Sanitarium) y se siente como Hetfield empieza a entrar en confianza. Saluda y nos mata con el riff de Ride the Lightning. El headbanging es necesario y casi un acto involuntario de mi cuerpo… “Flash before my eyes, Now it’s time to die” cantamos todos a coro mientras los parlantes suenan como que se van a fundir. Por momentos siento el sonido saturado, como cuando uno pone el audio a todo volumen y los audífonos al límite. No importa, porque después de eso llega la calma. Hetfield se acerca a la guitarra acústica, que está sostenida en un atril especial en una especie de segundo piso del escenario, muy cerca de la pantalla gigante que tiene a su espalda y comienzan los acordes de The Unforgiven.
Luego es el turno de la canción nueva, la que prometieron presentarían en esta gira, y que tocaron por primera vez en Colombia. Hetfield pregunta a la audiencia si ya la conocen, y qué les parece. Todo lo pregunta en inglés, y parece que poca gente entiende lo que dice, sin embargo todos responden “Yeah” o algo así. Lords of Summer son como 8 minutos, y me gustó. Es similar a los temas del Death Magnetic, su último álbum editado hasta ahora, y está bien. No es un clásico, pero tampoco un guatazo. Está bien, es Metallica!
De pronto silencio nuevamente y se escuchan los primeros acordes de …And Justice For All. No están tocando, es sonido grabado y de pronto entran las guitarras, el bajo y la batería y dejan la cagá! Puta el tema bueno, por la cresta!!! Ahí ya me doy por pagado y se me olvidó qué otras canciones debían tocar, en realidad me olvidé de todo. Solo era saltar, cabecear y disfrutar…
 Luego invitan a una joven a que presente la canción que sigue, y ella con su mejor voz grita Sad but True! El estadio se viene abajo y Metallica una vez más nos muestra que el álbum negro la lleva. A esta altura ya siento que mi voz se escucha cada vez menos y que mi garganta empieza a doler y picar… Hace rato no gritaba así, porque para poder escucharse a sí mismo sólo quedaba gritar: “I’m you, sad but true”.
Fade to black, Orion y One marcaron el momento más emotivo de la noche. La interpretación del instrumental Orion fue brillante! Una gran obra que fuimos privilegiados de escuchar, con un gran Robert Trujillo, y el recuerdo de James Hetfield al bajista original de la banda, Cliff Burton, muerto en un accidente mientras andaban de gira, hace como 25 años.
For whom the bell tolls volvió a dejar la cagá, y luego otro fan presentó Blackened, otra de mis favoritas!
Entre canciones James saludaba y se mostraba afable con el público, recordando cada cierto tiempo que votaran por la canción del día. La lucha era desigual, con Fuel (que fue la última del setlist elegido), Wiplash y Wiskey in the Jar (las 2 con mejor puntaje de las que quedaron fuera de carrera). La pantalla gigante mostraba cómo Whiplash lideraba las votaciones, mientras James trataba de convencer a la audiencia de votar por Wiskey in the jar, y se apenaba por la magra votación de Fuel (“poor Fuel” dijo, jaja!)
Llegó el turno de Nothing else Matters, y los metaleros sacaron su lado romántico, para luego dar paso a otro hit noventero, Enter Sandman. Todo el Monumental cantando “Exit light, Enter night, take my hand… We’re off to never never land”. Con ésta la banda deja por primera vez el escenario, como si no supiéramos que debían volver para tocar los temas que faltaban, y el ganador de la votación de la Canción del Día…
Pasan unos minutos y el estadio revienta una vez más, ahora con el clásico Creeping Death. Inmediatamente después se presenta en pantalla la canción del día que ganó, y sin más empieza Whiplash. La fiesta termina con otro clásico del Kill ‘em All, Seek & Destroy (o como se conoce y se canta en Chile: Chicken distroy, jajaja)!
No va más! Metallica se despide. El público pide a coro “Wiskey, Wiskey”, pero la banda hace caso omiso y James se queda con las ganas de interpretar ese gran cover. Noche redonda, fantástica, llena de emociones, de energía y mucha buena onda. En realidad fue volver a la casa, a una energética fiesta entre amigos. El dolor de cuello y espalda del día siguiente fueron simplemente la evidencia de una noche memorable.
Grande Metallica!!!

martes, 31 de diciembre de 2013

Balance anual: Lo bueno, lo malo, lo feo y lo bonito de mi 2013

Fin de año y es tiempo de balances, de lo bueno, lo malo, lo feo y lo bonito de este año que se va. Siempre es bueno hacer este ejercicio. Aunque en términos reales sea solo el paso de un día a otro, el paso del 31 de diciembre al 01 de enero siempre tiene ese valor extra, esa sensación de cerrar un ciclo y abrir el siguiente, ese aire de cambio, de renovación, de vuelta de página, etc. En fin, es un buen momento para botar todo lo malo y quedarse con lo bueno, para mirar hacia atrás y ver lo que se ha avanzado e inmediatamente mirar hacia adelante y proyectarse hacia el futuro, que se hace presente en ese mismo instante. Porque ahora ya no valen esas frases "Ya, si el otro año voy a ponerme las pilas", "El año que viene si o si", "Ahh, pero falta mucho, si eso es pa'l próximo año"...

Así las cosas, vuelvo a mi año 2013, a revisitar este año que fue, en general, para mi bastante "reguleque".

Lo Bueno

Sin duda lo bueno de este año fue la Selección chilena, y esos partidos finales de clasificatorias. El partido ante Venezuela fue muy bueno. Luego, ya clasificados, el partido ante Inglaterra fue la raja, con los ingleses de cabeza tratando de hacer algo ante el juego contundente de Chile... Muy bien!

Lo malo fue la caña del demonio que tuve al día siguiente a la clasificación de Chile al Mundial, yendo a trabajar como zombie y con un dolor de cabeza que aún recuerdo demasiado bien como para volver a tomar "el trago del Tata" donde Padrino, jeje!

Otra cosa bien buena de este 2013 fue la relación con los vecinos que tuvimos mientras vivimos en el centro. Fue una muy grata sorpresa saber que el depto. de en frente había sido arrendado por una pareja joven, como nosotros, con un chiquito de la misma edad de Alonso. De hecho se hicieron yuntas y al cabo de unos días nuestro departamento parecía una extensión del de ellos, y los juguetes pasaron a ser propiedad colectiva. Con los vecinos hicimos buenas migas altiro también, y las reuniones y juntas se volvieron cada vez más habituales, siempre acompañando la conversa con buena música, chelas (muchas chelas) y algo pa' quemar, jejeje!!! Buenos tiempos, donde hacíamos un asadito en cuestión de minutos, y armábamos un carrete en lo que nos demorábamos en ir al Tottus o al Chalito por provisiones.

Alonso es un punto aparte, sin duda lo mejor que me ha pasado desde que supimos de su exsistencia (por allá por octubre del 2010). Ha crecido tan rápido que no me di ni cuenta cuando ya hablaba, y de pronto me pillé conversando con él. Es muy inteligente y pillo, harto mal criado y un poco mal genio a veces, pero siempre se le pasa con un juego, con un dulce o unas cosquillas. Su risa es un imperdible y su carita cuando me ve llegar de la pega es algo fabuloso. Sin duda lo mejor de este 2013 han sido los 2 años de Alonso!!!

Por último, también fue bastante bueno el cambio de pega. De pasar a ser un honorario de la Administración Central de Gobierno a un contrata en la Municipalidad de La Reina. Fue un gran paso, no ha sido fácil llegar a un lugar donde todos tienen muchas expectativas puestas en ti y en tu trabajo. De pasar de ser "uno más de los asesores de transparencia" a "el encargado de transparencia" hay un paso no menor. Aun estoy en el proceso, pero sin duda el cambio fue positivo por donde se le mire: mejor situación contractual (ahora sé lo que significan los bonos y aguinaldos... Incluso los paros, jeje),  mejor ubicación (sigo trabajando a unas cuadras de la casa, claro que ahora en una oficina con vista a árboles y pasto) y un mejor puesto, donde se valora lo que he aprendido todos estos años.

Lo malo

Lo malo es que no ganó Alfredo Sfeir en las elecciones...

Lo malo es terminar el año viviendo de allegados nuevamente. Dimos un paso para adelante y dos pasos para atrás.

Lo malo es que Colo Colo sigue sumergido en su crisis. Dirigentes malos, gestión mala, resultados malos...

Si bien lo bueno fue cambiarme de pega, lo malo fue dejar al grupo de compañeros/amigos que tenía en la Comisión. El ambiente de relajo y de permanente alegría entre los que estábamos en el cubículo de transparencia es difícil de reemplazar. Ahora comparto oficina sólo con una persona, y se nota la diferencia. Se hecha de menos los comentarios inocentes de Camila, las tallas de Herrera, los chistes de Byron y las "noticias" de mi amigo Tagle. Con nostalgia recuerdo a todos los que me acompañaron en esa aventura transparente, que significó un giro en mi vida laboral y profesional, desde los que se fueron antes que yo (Jazmín, Herrera Pellizari, la Caro, mi amiga Deyse, Antonio, Jaime Hales, la Denisse, Lore, Carla, Caro Russi) hasta los que siguen ahí (mi amigo Felipe Tagle, Felipe Herrera Matamala, Byron -aka Galaxia-, la Camila) y aquellos con los que compartí un poco menos, pero que de todos modos recuerdo con cariño (Juliette, Maca, Miguel). Fue una muy linda experiencia, gracias a todos!

Lo feo

Sin duda lo feo de mi 2013 fue en materia cultural. Lo feo fue perderme todos los conciertos que me perdí este año... Me duele la guata solamente recordar los nombres que pasaron por Chile y que me quedé con ganas de ver, todo por el vil (y cochino, y escaso) dinero. Recuerdo que vino Iron Maiden, recuerdo que dije "Esta vez si que voy"... Y no fue así... También me perdí a Black Sabbath, con Ozzy incluido. Para qué hablar del concierto de Yes, por la chucha cómo lamento no haber podido ir... 3 de sus mejores álbums en vivo!!! Y yo sin niuno, por la cresta! Para rematar el año, vinieron por primera (y probablemente única vez) el gran Cat Stevens y el talentoso Stevie Wonder, dos figuras de primer nivel, dos artistas que hay que ver sí o sí... Y me los perdí... Tocaron en mi ciudad, y me los perdí... Y me duele la guata cada vez que pienso que tuve la oportunidad como nunca de escuchar Moonshadow, Wild World, Father and Son, Superstition, Isn't she lovely, Part-time Lover, ahhh, qué rabia!!!
Ni de música nacional supe este 2013. Me perdí 2 veces las Guitarras Diamante de Manuel García, un show al que teníamos que ir, pero tampoco fuimos... Los revueltos de Inti-Illimani e Illapu también los perdí. Los Bunkers en el Caupolicán, en fin. 

De verdad espero que el 2014 me pueda hacer pasar ese mal sabor de boca que me dejó este 2013 en materia musical... Al menos el 2014 empezará bien con Metallica en vivo (ya tengo mi entrada, eh eh eh eh!)

Otra cosa bien bien fea es mi distanciamiento con los libros. Debo reconocer, con vergüenza y pudor, que no leí ninguna novela este año 2013. Y eso que había partido bien el año, leyendo el libro del Colo Colo '73 de Chomsky. Luego seguí con Los Fusileros, que es la crónica de los frentistas que realizaron el atentado a Pinochet en los ochentas. Y sería todo. No leí nada más. Siempre con la excusa de la plata, del tiempo, "de la pata 'e la guagua y la cacha 'e la espada" como dice la Güely, jaja. De verdad que lamento mi falta de lectura, y probablemente quienes lean este posteo también lo lamenten (mi prosa dejó de ser hace rato lo que en algún momento llegó a ser... O, en otras palabras, ahora escribo mucho peor que antes!)

Lo bonito

Lo lindo de este 2013 fue la campaña y victoria de Giorgio Jackson en las Parlamentarias. Todo el proceso fue lindo, y aunque yo no particpé activamente en la campaña, puse mi granito de arena y difundí donde pude y con quien pude las ideas que llevaron a Giorgio a ser el candidato a Diputado de Revolución Democrática por Santiago Centro. Fue una campaña linda, emotiva, hasta diría con aires épicos. Mi participación como apoderado el día de la elección fue algo muy bonito para mí, distinto. Sentí como hace mucho tiempo no sentía, que estaba haciendo lo que había que hacer, que era bueno y necesario que se hiciera... Y ganamos, y la victoria es dulce, y las chelas del bar The Clinic estaban buenas, y celebrar como nunca antes lo había hecho (nunca antes mi candidato había ganado una elección, y creo que nunca antes había estado tan convencido de un candidato). Ahora se viene algo mucho más potente para Giorgio, plasmar las ideas de la gente en el Congreso... Ahí estaremos para apoyar y para criticar.

Otra cosa bonita de este año fueron las visitas de mis primos del extranjero. Mi prima Daniela viajó no sé cuantos kilómetros desde su natal Suiza, la tierra de los chocolates y los relojes, pa' carretiar con la familia. Afortunadamente tuvimos el tiempo para poder ir a comer y conversar, y sacarnos fotos y pasarlo bien. Me gustó mucho poder conocerla, ya que hasta este año sólo tenía vagos recuerdos de ella, y muy niña... Me encantó, y espero que nos volvamos a ver pronto!

Desde la tierra de Chávez y Bolivar vino mi primo Mauro... ¡Qué gran persona que este cauro Mauro! Lo pasamos bien, aunque nos juntamos poco. Una noche bastó para tomarnos unas chelas, conocer algunos bares del barrio Brasil/Yungay y parrandear un rato sólos los tres primos: Mauro, Carax y el que escribe. Siempre es un agrado poder compartir y reír con este Mauro, estoy seguro que nos volveremos a ver más temprano que tarde...

Otro momento lindo fue volver al Monumental, después de varios años, pero no por un partido ni por un concierto, sino para volver a ser socio del club de mis amores, Colo Colo. Buscar mi antiguo carnet de socio, del año 1992, hacer esa larga fila con mi hermano, pagar y acogerse a la amnistía, y volver a decir "Socio"!!! Que lindo ver lo que está pasando con el club social, con sus bases, con el "pueblo Colocolino" como les gusta decir a los periodistas deportivos. Es lindo ver cómo han sido capaces de motivarnos y, pese a que el equipo está jugando como las reverendas, y que la dirigencia deja mucho que desear, igualmente la campaña haya hecho efecto y más de 30 mil personas ser hecho socios y/o volvieron (como yo) a ser socios activos despúes de muchos años. Ojalá esta energía, esta buena vibra no se apague y, por el contrario, crezca cada día más, para que hagamos cada vez más fuerza y veamos una vez más a nuestro club en el sitial que nos gusta, peleando campeonatos, ganando títulos, dándole alegrías a la mitad más uno del país. 

Finalmente otro gran momento que atesoro en mis recuerdos es el viajecito que nos pegamos a La Serena y el Valle del Elqui en familia. Fueron nuestras primeras vacaciones en familia, sólo los tres, Alonsito, la Mona y yo. El viaje en avión ya hizo la experiencia inolvidable. La hostal El Punto en La Serena es espectacular. El ritmo cansino de Vicuña, el aire fresco de La Serena, las caminatas y el Alonso jugando en el jardín del Museo de Gabriela Mistral. Fue rico, fue lindo.

Sumando y restando, al parecer el 2013 no fue tan malo. Si bien las penurias económicas marcaron mi año, hubo otras cosas que sin duda valen más que un sucio billete, jaja! El pasado, pisado... Ahora a mirar hacia el 2014, esperando poder superar aquellas cosas que aun están pendientes del 2013, mejorar  las finanzas y el ánimo, volver a hacer lo que me gusta (leer, cantar, ir al estadio) y, en fin, disfrutar de esta vida, como tiene que ser no más!


Salud y Feliz 2014!!!