martes, 29 de noviembre de 2016

Guns n' Roses en Chile 2016: El concierto que me faltaba


Estadio Nacional. 21:05 del sábado 29 de octubre de 2016. Se apagan todas las luces del recinto (que, pese a ello, se ilumina aún más con las pantallas y flashes de los miles de smartphones encendidos para captar el momento). Aparecen unas siluetas en el escenario, y el riff inconfundible del bajo de Duff McKagan da inicio al show. “I see your sister in her Sunday dress” canta Axl Rose, y el público estalla al ritmo de ‘It’s so easy’. Ahí están los Guns: Axl, Slash y Duff!!! Tan lejano que parecía este momento, cuando recién a comienzos de este año se anunciaba su reencuentro y posterior gira. Cuando, pendientes de todo rumor, verifiqué que la web oficial de Guns n’ Roses se encontraba en mantenimiento, solo luciendo el clásico logo redondo con las pistolas cruzadas, adornadas por rosas. El mismo logo que Axl dejó de usar luego del Use your Illusion Tour, gira con la que vinieron por primera vez a este país. De vuelta en el Estadio Nacional, suena la poderosa y pegajosa ‘Mr. Brownstone’ y, aunque  el sonido no es el mejor, me hace recordar aquellos años de juventud. Esos años de cassettes grabados de la radio y del personal stereo. Canto a todo volumen junto a Axl y a los miles que repletan el Estadio Nacional. Estamos en galería con la Mona, en el codo nor-oriente, entre la galería que ocupa la Garra Blanca y Andes. Se ve bien, pero lejos. No estaba en esta ubicación desde el show de Eric Clapton, por allá por el 2001.



Llegamos como a las 7 de la tarde, con ansiedad y alegría, con expectativas, pero con tranquilidad. El acceso fue extremadamente expedito, y ni siquiera nos registraron al ingreso. Hasta regalitos de los auspiciadores recibimos. Unas galletas Tritón que de muy buena gana recibí. Quizás si estaban regalando galletas para alimentar a la gallá, en caso que Axl se le ocurriera atrasarse. Una mala costumbre que ya era marca registrada del cantante, hasta esta Gira, donde han comenzado sus actuaciones con puntualidad británica. Nos acomodamos rápidamente y esperamos, mientras veíamos cómo se iba llenando de a poco los espacios vacíos de la cancha y de galería. Si salían tarde no nos preocupábamos, ya que el hijo estaba bien cuidado donde una de sus tías, así que teníamos “chipe libre”. Noche importante porque sería la primera en la que el cabro chico se quedaría fuera de casa, sin sus padres, que ahora disfrutaban de la potencia de la guitarra de Slash, que se luce en un solo eterno que corre paralelo a ‘Chinese Democracy’, canción del álbum del mismo nombre, álbum donde no figuró Slash. Quizás por eso la necesidad de crear un gran solo durante toda la canción, a modo de imprimirle su sello.  Luego, Axl pregunta “You know where you are?” y el estadio se viene abajo con los primeros acordes de ‘Welcome to the jungle’. El sonido mejora y al parecer Axl comienza a ponerse a tono.  Luego vino ‘Double talkin’ jive’, la primera del concierto del ‘Use your Illusion’, álbum de cabecera de mi vida. El solo final de la canción nos demuestra lo que será la tónica de la noche: ¡El show es de Slash! Corre de lado a lado, no suelta la guitarra ni tiene tiempo para descansar. Slash mantiene a la banda, y cubre muy bien los espacios dejados por Axl, tanto musical como visualmente. ‘Better’ fue la segunda del ‘Chinese democracy’ en este show, ese disco que no he escuchado más de 1 o 2 veces. Un sonido más industrial, menos Gunner, pero bien de todos modos.

Tras cartón, uno de los mejores momentos de todo el show, a mi parecer: ‘Estranged’. Una de mis canciones favoritas de la banda, un lado B que no es de las típicas, pero que acá tocaron de manera excepcional. El piano de Dizzy Reed, la guitarra inconfundible de Slash, la voz de Axl, la atmósfera… ¡Fue todo mágico! Para mí, uno de los puntos más altos de la noche (sino el más alto). No alcanzo a recuperarme de la emoción cuando parte ‘Live and let die’ y le sigue la gran ‘Rocket Queen’. Ambos temazos, donde los GnR dan todo en el escenario y yo agradezco infinitamente el privilegio de poder verlos en vivo. Aquella vez que vinieron el 1992 no logré convencer a mis padres. Tenía 11 años y no hubo manera de ir a ese show. Recuerdo buscar alguna radioemisora que lo transmitiera y nada… Al final encontré una radio que estaba transmitiendo un show en vivo, que luego supe era de una actuación en Japón. El show en vivo lo transmitió completo una radio como una semana más tarde y lo grabé en 2 cassettes. Una versión corta y editada del show fue transmitida por el canal 7 (así se le decía a TVN en esos años), con presentación del, en aquel tiempo ñoño, Iván Valenzuela y la, en ese tiempo joven y ondera,  Katy Salosny. En fin, ya todo eso estaba en el pasado, ya nada de eso importaba, porque ahora, aunque más viejos y cansados, con sus cuerpos visiblemente afectados por el paso del tiempo y del carrete, estaban aquí, ante nuestros ojos y oídos. Y se despachan ‘You could be mine’. Y todo iba re bien, hasta que Axl se pone a hablar, y dice algo así como “One step back”. Les pide a los de cancha que se corran un paso más atrás para no aplastar a los que están en la reja. La banda sigue tocando la base de ‘You could be mine’ y finalmente Axl sigue con la segunda estrofa. Slash con la guitarra roja, la misma con la que aparece en el videoclip de la canción, se manda otro solo de aquellos.

Así llegó el momento de Duff, que se despachó la potente ‘New rose’, única canción del álbum de covers ‘The Spaghetti incident?’ presente en el show de esta noche. El cabeceo infernal me pasaría la cuenta al día siguiente, cuando no podía mover el cuello por culpa del headbanging! Se calman los ánimos mientras tocan ‘This I love’, una balada del ‘Chinese democracy’ que vale la pena volver a escuchar. Una balada con todo el sello GnR. La mejor de las tres del ‘Chinese Democracy’ que presentaron, sin duda. Le siguió ‘Civil war’ y a cantar a todo pulmón “My hands are tied!”, tal como la hice tantas veces en mi pieza con la radiocassette a todo volumen, allá en la Villa Portales, hace más de 20 años. Y pegadita vino ‘Coma’ y quedé pa’ dentro! Muy buena interpretación. Otros de los puntos altos de la noche, para mí. Una canción larga, compleja, que la disfruté a concho. Dos joyitas del ‘Use your Illusion I & II’, con las que ya me daba por pagado!

Y eso que faltaba harto todavía, como el solo de guitarra de Slash con la canción del padrino, que sirve de intro para ‘Sweet child o’ mine’. No bien terminamos de cantar ‘Ohh, wow wow sweet child o’ mine”, y Slash ya está haciendo de las suyas otra vez, ahora con Richard Fortus, el otro guitarrista, para  despacharse ‘Wish you were here’ versión instrumental, seguida del piano de Axl tocando el coda de ‘Layla’, de Eric Clapton. Todo, como una larga intro para la memorable ‘November rain’, un clásico de todos los tiempos que merece ser disfrutada abrazando a mi amada.

Así llegamos a la última parte del show, con ‘Knockin’ on heaven’s door’ del ganador del Nobel de Literatura Bob Dylan, seguida de la poderosa ‘Nightrain’! Esa me puso de pie nuevamente, para seguir cabeceando! I’m on the nightrain, bottoms up!!! / I’m on the nightrain, fill my cup!!!Todo culmina con ‘Don´t cry’ otra de las baladas clásicas de los Gn’R.

Después de un corto receso, vuelven al escenario a rematar todo con ‘The seeker’, un cover de The Who que sonó mal, para finalizar la fiesta con fuegos artificiales y confeti al ritmo de ‘Paradise City’, canción que destacó por la bulla general de las guitarras y la voz perdida de Axl, que a ratos se lograba escuchar entre tanta bulla. Ya nada importa. Es el final de la fiesta. Todos felices, todos conformes, son los Guns and fuckin’ Roses! Los míticos, los históricos, los únicos! En un concierto que tuvo altos y bajos, canciones que sonaron mejor que otras, en fin. Los Guns nunca fueron perfectos, ni  virtuosos, pero Axl, Duff y sobretodo Slash, aún conservan eso que los hizo ser parte de una de las bandas más influyentes del rock n roll de los 80 y 90s, y que aún hoy, llenan estadios y corazones.



viernes, 6 de mayo de 2016

Mi guitarra

Así se cumplen los ciclos… Hace años y por un error imperdonable rompí la guitarra Tizona de mi papá. Debe haber sido por allá por el 1999, yo estaba recién en la U y mi padre aún andaba en su aventura extranjera. Justo cuando por fin me había animado a tomar una guitarra y empezar a sacarle alguna nota musical. Con unos cancioneros que me compré, y otros que tenía mi papá, comencé a aprender los primeros acordes. Recuerdo como dolían los dedos. Después y con más práctica, ya no tanto. Y de pronto, CRACK! Un movimiento brusco al desenfundar la guitarra y un golpe certero la quebró. Meses más tarde, para mi cumpleaños, mi mamá me sorprendió al regalarme una guitarra, mi primera guitarra. Una Oregon, con cuerdas de nylon y con una cápsula que amplificaba el sonido. Esa es mi guitarra, la regalona. La que ocupé para los T.E.N Awards, en la U, en esa ceremonia estilo Oscars que inventamos, para galardonar a los compañeros de promoción (la más bonita, el más garabatero, la mejor dupla, el más bueno pa’ chupar, etc). Esa fue mi primera presentación ante público. Con mi partner Gerardo deleitamos a la audiencia con un set que incluyó ‘Norwergian Wood’, ‘Dead Flowers’, Pigs on the wing’ y el grand finale ‘Brain damage – Eclipse’, todo en formato unplugged. 



La misma guitarra (y casi el mismo setlist) utilizamos con Gerardo cuando tocamos en la Vicaría, una tocata tipo peña que estuvo entretenida. Así fue pasando el tiempo, con mi guitarra siempre al lado. En KOE recuerdo haberla llevado varias veces para los talleres de Choir que hacíamos, donde la gente escuchaba una canción en inglés, completaba la letra y al final los hacía cantar, guitarra en mano, la canción que ya se habían aprendido. Buenos tiempos. Luego vino el conjunto Chalinga, y nuevamente mi guitarra hablaba por mí, tocando valses chilotes, cuecas y tonadas. Aprendiendo nuevos ritmos y haciendo varias presentaciones en peñas, festivales y hasta misas a la Chilena. Harta alegría y mucho vino en esa época, espectacular. Esa misma guitarra me acompañó cuando me tocó ir a Calama por pega. Ahí, en la pieza del hotel practicaba mis canciones, o en el parque El Loa, algún fin de semana. La misma guitarra con la que traté de impresionar a la Mona, cuando recién estábamos saliendo, y le canté ‘Tu ventana’. Obviamente no se impresionó, pero creo que de alguna manera le gustó que yo le cantara.


 Mi guitarra me apañó siempre, en todos los cambios de casa que tuve, en todas las mudanzas, era un objeto de cuidado. Con la llegada de Alonso la guitarra se convirtió en un juego más, en una forma de acercarlo a la música y a los instrumentos. Es cierto que aún no logro que toque alguna nota, pero no me preocupo. Yo recién tomé una guitarra a los 19 años. Así se cumplen ciclos… Hace años y por un error rompí la guitarra de mi padre. Este fin de semana, y por un error, Alonsito movió la silla donde mi guitarra estaba apoyada y PAF! Se vino abajo, como tantas veces. Pero en esta ocasión con consecuencias fatales. Esta vez y para siempre, se quebró ese instrumento, ese pedazo de madera que tantas alegrías me trajo y que tanta compañía me hizo. Será de dios, como dicen por ahí... A juntar las lucas pa' comprarse otra, una que trace su propia historia.


viernes, 5 de febrero de 2016

Let's spend the night together: Los Rolling Stones en Chile 2016


Fecha: 03/02/2016
Hora: 21 hrs.
Recinto: Estadio Nacional

Contexto

De vuelta al Nacional. Desde el año 2012 que no venía a este estadio, aquella vez atraído por la muralla de Roger Waters. Ahora era el turno de saldar la deuda de otros monstruos del Rock: The Rolling Stones. Hace 21 años tocaron en este mismo estadio, y Mick Jagger lo mencionó en algún momento del concierto. Había una deuda con los chilenos, más bien había una deuda de los chilenos con los Stones, y fue saldada con creces la noche del pasado miércoles 03 de febrero.

Todo había comenzado meses atrás, con el anuncio que los Stones vendrían a Chile el 2016. Una vez confirmada la fecha se pusieron a la venta las entradas y mi Moni me instó a que las compráramos de inmediato. Un rápido análisis con mi señora, y con mi partner de tocatas, Gerardo, terminó en la decisión de comprar entradas para Cancha General, ticket nada de barato ($59.000.- más cargos por algún misterioso servicio que nunca he sabido cuál es, de $8.850.-). Con entradas en mano era cuestión de tiempo para poder disfrutar de esta música que lleva más de 50 años sonando en el planeta y que ha estado en mi vida desde que tengo memoria. No podría recordar cuándo fue la primera vez que escuché ‘(I can’t get no) Satisfaction’ o ‘Angie’. Si recuerdo ‘Paint it black’, gracias a que mi tío Pato veía la serie ‘Misión del deber’, que se transmitía por el canal 11, RTU en aquella época de principios de los ‘90.

La tensa espera

Llegó el día. Los Stones habían llegado el domingo y se habían mostrado amables y sencillos con el público chileno. Nosotros (a saber, la Moni, el Yayo y yo) llegamos al Estadio en auto, no sin complicaciones de tráfico, alrededor de las 19:20. Pese a los problemas que hubo al ingreso nosotros tuvimos mucha suerte y pudimos ingresar al recinto por el acceso de calle Marathon (originalmente sólo habilitado para entradas de sectores Pacífico y cancha preferencial). Con esa ventaja,  alrededor de las 20 hrs. ya estábamos instalados en cancha general, bien al medio, entre las 2 grandes torres que soportaban la amplificación y sistema de iluminación (cañones de luz), mientras en el escenario el grupo Los Tres junto al Macha (cantante de Chico Trujillo) tocaban ‘Un amor violento’. 

Lamentablemente y pese a que lo habíamos “planeado” y conversado, no pudimos juntarnos con mi amigo Gerardo y la Gabi. Con Gerardo tengo recuerdos de haber ido a muchos grandes conciertos (Santana, Deep Purple, Paul McCartney, Roger Waters, Bob Dylan) y esta no podía ser la excepción. Gerardo, el weón más fanático que conozco de los Stones, el que me prestó cuanto cassette no tenía para que me enganchara en serio con estos londinenses. Con el que tocamos ‘Dead flowers’ en cuanto carrete armamos donde hubiera una guitarra y copete. Pero encontrarse en cancha se volvió cada vez más difícil. A las 20:30 ya no se distinguía nada sino un mar de cabezas, y la nula conexión telefónica y de internet me hicieron aceptar que ya no habría caso y que, con suerte, nos podríamos juntar la final del show para intercambiar opiniones.

 La fiesta comienza

El tiempo pasaba lentamente. Parecía que Los Tres habían terminado hace siglos y la espera se hacía eterna. De pronto, pasadas las 21 hrs. por fin se apagaron las luces del estadio y se encendieron las 3 pantallas gigantes del escenario, una a cada costado y una al medio, donde comenzó la proyección de un clip que mostraba la ruta de los Stones hacia Chile, haciendo un recorrido por las portadas de sus discos y fotos memorables. Terminado el clip suena el riff de ‘Start me up’ y comenzó la fiesta. Ahí estaban, por primera vez ante mis ojos y oídos Keith Richards, Mick Jagger, Ronnie Wood y Charlie Watts! Tan activos como siempre, tan rockeros como hace 50 años. Salté y grité toda la canción con la emoción y alegría que sólo pueden dan los conciertos en vivo de tus bandas favoritas. Terminado el tema atacan con otro clásico rollinga: ‘It’s only rock n’ roll (but I like it!)’. Su declaración de principios, y el estadio cantaba “Ohh, no, It’s only rock n’ roll but I like it!”. 

Para rematar ese espectacular comienzo, aparece en pantalla el gran Chuck Leavell y el inconfundible piano de ‘Let’s spend the night together’. Imposible no emocionarme con una de mis canciones favoritas de todo el amplio repertorio de los Stones. Mick Jagger moviéndose como si tuviera 20 años, con sus bailes, sus expresiones y sus carreras de un lado al otro del escenario, un verdadero showman que entre canción y canción hablaba en un correcto español, diciendo palabras y frases típicas chilenas, como cuando saludó y dijo “Hola cabros”, o “Es bacán estar de vuelta” y “Ustedes son la raja”. También comentó que habían visitado algunos sitios culturales en su estadía en Chile, como la casa de Pablo Neruda (sacó aplausos), un café con piernas (sacó más aplausos) y que había adoptado 4 perros quiltros (sacó aplausos y risas). Me sorprendió gratamente su cercanía con el público, su interés por aprender palabras y conceptos típicos chilenos, y su buena onda. También me sorprendió que recalcaran que se sentía bien estar de vuelta y que habían pasado 21 años desde su última visita al país (me da la sensación que no pensaban que tenían el arrastre que vieron en Chile, no sé por qué siento que se sorprendieron y les dio gusto y a lo mejor algo de pena no haber incluido a Chile en alguna de sus anteriores pasadas por el cono sur). En fin, en cuanto a lo musical, siguieron con ‘Tumbling dice’, que le dio una pausa al ritmo demoledor con el que comenzó el show. Le siguió ‘Out of control’, donde pude ver clarito a toda la banda entre las cabezas de los miles que estaban entre mi posición y el escenario, básicamente porque no era una canción que la gente conociera mucho, así que bajaron sus brazos y celulares (maldita costumbre de registrarlo todo en cámaras… Bueno, yo prefiero escribirlo para futuras referencias, mi memoria es demasiado frágil y es un buen ejercicio escribir para no olvidar).

Los clásicos incombustibles

Prácticamente todo el show lo vi por las pantallas gigantes, pero no importó. Nada importó cuando Mick dijo que viene la canción que eligió el público. Dice que intentaron sacar ‘El guatón Loyola’ pero que era muy difícil, mientras en la pantalla aparece escrito ‘She´s a rainbow’, Jagger se cuelga la guitarra al cuello y se largan con esa espectacular canción, otra de mis favoritas, de su época más hippie y experimental. La verdad tengo mis reparos con como sonó la canción en vivo, pero no pude dejar de emocionarme al escucharla (“She comes in colours everywhere, she combs her hair, she’s like a rainbow”). Luego de eso, otro clásico de esos que paran los pelos: ‘Wild Horses’… Brillante ejecución, como en los setentas… O mejor!!! Una maravilla de canción, que disfruté abrazando a la Moni y escuchando a los maestros. Y como si todo ello fuera poco, pegadita vino la clásica ‘Paint it black’, con Ronnie Wood tocando la guitarra con efecto de sitar. Si bien la canción la tocaron notoriamente más pausada, lo que hizo que perdiera un poco de su fuerza característica, de todos modos fue uno de los grandes momentos de la noche en el Nacional.

Le siguió ‘Honky tonk women’, maravillosa, con los bronces y los coros, muy Stones. Esto dio paso a que Jagger presentara uno por uno a los miembros de la banda, partiendo por los coristas y músicos de apoyo, para ir luego con Charlie, Ronnie (el modelo original de “El pilucho”, en palabras de Mick), dejando para el final a Keith Richards, quien fue ovacionado por largo rato, sin saber qué decir, salvo un escueto “It’s good to be back”, mientras se adueñaba del micrófono para cantar ‘You got the silver’, uno de los grandes momentos de la noche. Espectacular presentación, con la slide guitar de Ronnie y la voz carrasposa de Keith. Creo que fue una de las que mejor salió en el Nacional, espectacular! Le siguió otra de Richards, ‘Happy’, que no sonó tan bien, pero que me encanta así que no importó mucho.

Mick volvió al escenario para cantar nada más ni nada menos que ‘Midnight rambler’, un blues largo que le permitió al vocalista interactuar con el público, y a nosotros deleitarnos con esa joya del álbum ‘Let it bleed’ del año 1969. En seguida Mick preguntó a la audiencia si querían cantar con el, y partió ‘Miss you’, otro highlight de la noche. Probablemente la que más me gustó de este show, me sorprendió como sonaba, el bajo de Daryl Jones y el público cantando “uh uh uh uh uh uh uh”. Ahí me di cuenta que esa es una gran canción.  

Se acerca el final

Con el público a sus pies, los Stones comienzan su despedida con himnos, con esas canciones que perduran en el tiempo y que son verdaderos tesoros que nos regalaron. Comenzaron con ‘Gimme shelter’ con una interpretación brillante, bonita, emotiva, que fue la antesala de uno de los más clásicos y reconocibles riffs de Keith: ‘Jumping Jack Flash’. Ahí me acordé de nuestro Alonso, mi hijo de 4 años y medio que goza esta canción, y que estoy seguro hubiera disfrutado este concierto si hubiera sido algo más crecido. Me lo imagino años más tarde regañándome enojado porque no lo llevamos cuando, una noche de febrero del 2016, los papás fueron a ver en vivo a los Rolling Stones. Espero me perdone y entienda que él a sus 4 años y medio no soporta el volumen alto de los shows en vivo ni las aglomeraciones de gente, y que entienda que el papá quería disfrutar ese concierto a concho. Luego le siguió la espectacular e infaltable ‘Sympathy for the devil’ y una vez más la emoción de ver y escuchar a estos gigantes del rock n’ roll me envolvía mientras cantaba y trataba de atesorar en mi memoria cada movimiento de Jagger, cada riff de Richards! Probablemente mi canción favorita de todo el catálogo Stone y que sonó perfecta, con Mick usando una capa con plumas, y las pantallas mostraban símbolos religiosos y un macho cabrío que nos recordaba que sus majestades satánicas estaban aquí, presentándose ante nosotros, y brindando un show que será recordado por siempre!

Con ‘Brown sugar’ la fiesta fue total, con el estadio contagiado con toda la energía que derrochaban estos músicos de más de setenta años de edad, disfrutando lo que todos entendíamos era un momento histórico. Gente de todas las edades bailando, cantando, gozando este regalo, todos unidos alegres gracias a estos monstruos del rock. Termina la canción y se escucha un “Gracias Santiago” que dio paso al primer y único corte que tuvo el show. Se apagaron las luces y el escenario quedó vació. Por supuesto que queríamos disfrutar aún más. Comenzaron los “Whoo Whoo ooh ooh ooh” (que lamentablemente remplazaron al genial y original “No nos vamos ni cagando” que tanto me gusta).

Encore

Faltaba el grand finale. Se enciende un foco y aparece un coro de jóvenes que empieza a cantar ‘You can’t always get what you want’. Jóvenes chilenos cantando ahí, junto a los Stones. Sonó bello, sublime. El coro espectacular dio paso a la guitarra y el corno francés característicos de este tema… “You can’t always get what you want, but f you try sometime you might find you get what you need”, qué verdad… Esa noche tuve lo que necesitaba.

Y para terminar la fiesta, obvio, el inconfundible riff de ‘(I can’t get no) Satisfaction’ y el estadio explota!!! 50 mil almas bailando, saltando y cantando un clásico del rock que sonaba ahí, en vivo para nosotros, interpretado por los mismos que lo grabaron hace más de 50 años. Y sonó tan fresca, tan rebelde, tan potente como siempre! Gracias Mick, Keith, Ronnie y Charlie por acordarse de Chile, por venir y saldar esa deuda, esa deuda que tenía Chile con ustedes y con lo que significa su música para miles de chilenos que llegamos esa tarde de verano a disfrutar, a reír y emocionarse con la que es sin dudas la más influyente e importante banda de rock que aún sigue rodando por el mundo. 

Keep on rolling and rocking Rolling Stones!!!

miércoles, 9 de abril de 2014

Metallica en Chile 2014

De vuelta al Monumental. Tantos recuerdos memorables, como la inauguración el año ’89 a la que me llevó mi Tata, y en el que vi por primera vez a Colo Colo en vivo. O aquella vez que salimos campeones el mismo ’89. Clásicos con la U y la UC, partidos de Copa Libertadores, finales de campeonato, e incluso recuerdos tristes como alguna goleada de Cruzeiro. Hace años que no venía, y hoy vuelvo pero no por el fútbol, sino por la música. Son las ocho de la noche del jueves 27 de Marzo de 2014 y la vereda norte de Av. Departamental se llena de rockeros chascones, de poleras negras y cerveza en mano. Estamos todos en la misma, contando los minutos para ver a Metallica.
Me encuentro con mi hermano, buscamos estacionamiento y nos apuramos hacia la entrada. Para nosotros este show es especial. No solo porque nunca hemos visto a Metallica y esta será nuestra primera vez, sino porque hace ya 10 años nos quedamos con las ganas, entradas en mano, de verlos en vivo cuando cancelaron su gira sudamericana el 2003 debido a “agotamiento físico”. Ese fue un golpe bajo. Había comprado las entradas e invitado a mi hermano al que iba a ser el show de nuestras vidas, y simplemente los Metallica no se la pudieron y cancelaron. Se decía que ya estaban viejos y que el carrete y el copete estaban pasando la cuenta a Hetfield y compañía, y probablemente así era. Pasarían años para que volvieran a Chile, el 2010, y no fui. El valor de las entradas, el recinto donde iban a tocar, el setlist, todo fueron excusas para no enganchar lo suficiente y “hacerme el gil” con ese concierto.
Esta vez fue distinto. Hubo un reencantamiento personal con esta banda que ha estado presente en gran parte de mi vida, desde que recibí el álbum negro de regalo de navidad, cuando tenía como 13 o 14 años. Desde que veía los videos de Enter Sandman y The Unforgiven en Sábado Taquilla (y los grababa en VHS para volver a verlos). Luego, saber que venían, al Estadio Monumental, con una gira bastante novedosa y entretenida, By Request (a pedido), donde los fans teníamos la oportunidad de votar por los temas que querían escuchar, fue suficiente motivo para querer verlos en vivo.
Compré las entradas y me llegó un código para seleccionar mi setlist. Volví a repasar la discografía, y me volví a encantar con álbumes que estaban en el olvido, CD guardados en alguna caja, MP3 que rescaté de alguna carpeta perdida y volví a escuchar Kill ‘em All, Ride the Lightning, Master of Puppets, …And justice for all, Metallica (el álbum negro). Incluso volví a repasar los criticados y pisoteados Load y Reload, rescatando algunas joyas. Finalmente reescuché St. Anger y Death Magnetic. El primero sigue sin ser de mi gusto, en cambio el último, cual magneto, me atrajo y no lo he podido sacar del teléfono.
De vuelta al Monumental, a esta agradable noche de jueves, parado en la cancha David Arellano, con mi hermano. Un compadre nos pide fuego y nos ofrece unas piteadas por la paleteada. El show, programado para las 21 hrs. Está un poco retrasado y a las 21:30 aproximadamente se apagan las luces, se enciende la pantalla gigante que abarca todo el escenario, y comienza The Ecstasy of Gold, la clásica intro que usa Metallica, mientras en las pantallas se muestra  el final de la película El Bueno, el Malo y el Feo. En eso salen a escena: Kirk, James, Robert y Lars. Viene un momento de silencio y el estadio explota con la fuerza de los primeros acordes de Battery. Le vino inmediatamente Master of Puppets y escuchar a 50 mil almas gritar “Master, Master!” fue simplemente grandioso. Una canción que es una verdadera obra maestra, un tema que vale la pena escuchar una y mil veces. A la mierda todos los “fans” y los no tanto, que dijeron que el setlist estaba arreglado, que tocan las mismas canciones de siempre. ¡¿Acaso querían que perdiéramos la oportunidad de escuchar Master of Puppets?!
Luego vino Welcome Home (Sanitarium) y se siente como Hetfield empieza a entrar en confianza. Saluda y nos mata con el riff de Ride the Lightning. El headbanging es necesario y casi un acto involuntario de mi cuerpo… “Flash before my eyes, Now it’s time to die” cantamos todos a coro mientras los parlantes suenan como que se van a fundir. Por momentos siento el sonido saturado, como cuando uno pone el audio a todo volumen y los audífonos al límite. No importa, porque después de eso llega la calma. Hetfield se acerca a la guitarra acústica, que está sostenida en un atril especial en una especie de segundo piso del escenario, muy cerca de la pantalla gigante que tiene a su espalda y comienzan los acordes de The Unforgiven.
Luego es el turno de la canción nueva, la que prometieron presentarían en esta gira, y que tocaron por primera vez en Colombia. Hetfield pregunta a la audiencia si ya la conocen, y qué les parece. Todo lo pregunta en inglés, y parece que poca gente entiende lo que dice, sin embargo todos responden “Yeah” o algo así. Lords of Summer son como 8 minutos, y me gustó. Es similar a los temas del Death Magnetic, su último álbum editado hasta ahora, y está bien. No es un clásico, pero tampoco un guatazo. Está bien, es Metallica!
De pronto silencio nuevamente y se escuchan los primeros acordes de …And Justice For All. No están tocando, es sonido grabado y de pronto entran las guitarras, el bajo y la batería y dejan la cagá! Puta el tema bueno, por la cresta!!! Ahí ya me doy por pagado y se me olvidó qué otras canciones debían tocar, en realidad me olvidé de todo. Solo era saltar, cabecear y disfrutar…
 Luego invitan a una joven a que presente la canción que sigue, y ella con su mejor voz grita Sad but True! El estadio se viene abajo y Metallica una vez más nos muestra que el álbum negro la lleva. A esta altura ya siento que mi voz se escucha cada vez menos y que mi garganta empieza a doler y picar… Hace rato no gritaba así, porque para poder escucharse a sí mismo sólo quedaba gritar: “I’m you, sad but true”.
Fade to black, Orion y One marcaron el momento más emotivo de la noche. La interpretación del instrumental Orion fue brillante! Una gran obra que fuimos privilegiados de escuchar, con un gran Robert Trujillo, y el recuerdo de James Hetfield al bajista original de la banda, Cliff Burton, muerto en un accidente mientras andaban de gira, hace como 25 años.
For whom the bell tolls volvió a dejar la cagá, y luego otro fan presentó Blackened, otra de mis favoritas!
Entre canciones James saludaba y se mostraba afable con el público, recordando cada cierto tiempo que votaran por la canción del día. La lucha era desigual, con Fuel (que fue la última del setlist elegido), Wiplash y Wiskey in the Jar (las 2 con mejor puntaje de las que quedaron fuera de carrera). La pantalla gigante mostraba cómo Whiplash lideraba las votaciones, mientras James trataba de convencer a la audiencia de votar por Wiskey in the jar, y se apenaba por la magra votación de Fuel (“poor Fuel” dijo, jaja!)
Llegó el turno de Nothing else Matters, y los metaleros sacaron su lado romántico, para luego dar paso a otro hit noventero, Enter Sandman. Todo el Monumental cantando “Exit light, Enter night, take my hand… We’re off to never never land”. Con ésta la banda deja por primera vez el escenario, como si no supiéramos que debían volver para tocar los temas que faltaban, y el ganador de la votación de la Canción del Día…
Pasan unos minutos y el estadio revienta una vez más, ahora con el clásico Creeping Death. Inmediatamente después se presenta en pantalla la canción del día que ganó, y sin más empieza Whiplash. La fiesta termina con otro clásico del Kill ‘em All, Seek & Destroy (o como se conoce y se canta en Chile: Chicken distroy, jajaja)!
No va más! Metallica se despide. El público pide a coro “Wiskey, Wiskey”, pero la banda hace caso omiso y James se queda con las ganas de interpretar ese gran cover. Noche redonda, fantástica, llena de emociones, de energía y mucha buena onda. En realidad fue volver a la casa, a una energética fiesta entre amigos. El dolor de cuello y espalda del día siguiente fueron simplemente la evidencia de una noche memorable.
Grande Metallica!!!

martes, 31 de diciembre de 2013

Balance anual: Lo bueno, lo malo, lo feo y lo bonito de mi 2013

Fin de año y es tiempo de balances, de lo bueno, lo malo, lo feo y lo bonito de este año que se va. Siempre es bueno hacer este ejercicio. Aunque en términos reales sea solo el paso de un día a otro, el paso del 31 de diciembre al 01 de enero siempre tiene ese valor extra, esa sensación de cerrar un ciclo y abrir el siguiente, ese aire de cambio, de renovación, de vuelta de página, etc. En fin, es un buen momento para botar todo lo malo y quedarse con lo bueno, para mirar hacia atrás y ver lo que se ha avanzado e inmediatamente mirar hacia adelante y proyectarse hacia el futuro, que se hace presente en ese mismo instante. Porque ahora ya no valen esas frases "Ya, si el otro año voy a ponerme las pilas", "El año que viene si o si", "Ahh, pero falta mucho, si eso es pa'l próximo año"...

Así las cosas, vuelvo a mi año 2013, a revisitar este año que fue, en general, para mi bastante "reguleque".

Lo Bueno

Sin duda lo bueno de este año fue la Selección chilena, y esos partidos finales de clasificatorias. El partido ante Venezuela fue muy bueno. Luego, ya clasificados, el partido ante Inglaterra fue la raja, con los ingleses de cabeza tratando de hacer algo ante el juego contundente de Chile... Muy bien!

Lo malo fue la caña del demonio que tuve al día siguiente a la clasificación de Chile al Mundial, yendo a trabajar como zombie y con un dolor de cabeza que aún recuerdo demasiado bien como para volver a tomar "el trago del Tata" donde Padrino, jeje!

Otra cosa bien buena de este 2013 fue la relación con los vecinos que tuvimos mientras vivimos en el centro. Fue una muy grata sorpresa saber que el depto. de en frente había sido arrendado por una pareja joven, como nosotros, con un chiquito de la misma edad de Alonso. De hecho se hicieron yuntas y al cabo de unos días nuestro departamento parecía una extensión del de ellos, y los juguetes pasaron a ser propiedad colectiva. Con los vecinos hicimos buenas migas altiro también, y las reuniones y juntas se volvieron cada vez más habituales, siempre acompañando la conversa con buena música, chelas (muchas chelas) y algo pa' quemar, jejeje!!! Buenos tiempos, donde hacíamos un asadito en cuestión de minutos, y armábamos un carrete en lo que nos demorábamos en ir al Tottus o al Chalito por provisiones.

Alonso es un punto aparte, sin duda lo mejor que me ha pasado desde que supimos de su exsistencia (por allá por octubre del 2010). Ha crecido tan rápido que no me di ni cuenta cuando ya hablaba, y de pronto me pillé conversando con él. Es muy inteligente y pillo, harto mal criado y un poco mal genio a veces, pero siempre se le pasa con un juego, con un dulce o unas cosquillas. Su risa es un imperdible y su carita cuando me ve llegar de la pega es algo fabuloso. Sin duda lo mejor de este 2013 han sido los 2 años de Alonso!!!

Por último, también fue bastante bueno el cambio de pega. De pasar a ser un honorario de la Administración Central de Gobierno a un contrata en la Municipalidad de La Reina. Fue un gran paso, no ha sido fácil llegar a un lugar donde todos tienen muchas expectativas puestas en ti y en tu trabajo. De pasar de ser "uno más de los asesores de transparencia" a "el encargado de transparencia" hay un paso no menor. Aun estoy en el proceso, pero sin duda el cambio fue positivo por donde se le mire: mejor situación contractual (ahora sé lo que significan los bonos y aguinaldos... Incluso los paros, jeje),  mejor ubicación (sigo trabajando a unas cuadras de la casa, claro que ahora en una oficina con vista a árboles y pasto) y un mejor puesto, donde se valora lo que he aprendido todos estos años.

Lo malo

Lo malo es que no ganó Alfredo Sfeir en las elecciones...

Lo malo es terminar el año viviendo de allegados nuevamente. Dimos un paso para adelante y dos pasos para atrás.

Lo malo es que Colo Colo sigue sumergido en su crisis. Dirigentes malos, gestión mala, resultados malos...

Si bien lo bueno fue cambiarme de pega, lo malo fue dejar al grupo de compañeros/amigos que tenía en la Comisión. El ambiente de relajo y de permanente alegría entre los que estábamos en el cubículo de transparencia es difícil de reemplazar. Ahora comparto oficina sólo con una persona, y se nota la diferencia. Se hecha de menos los comentarios inocentes de Camila, las tallas de Herrera, los chistes de Byron y las "noticias" de mi amigo Tagle. Con nostalgia recuerdo a todos los que me acompañaron en esa aventura transparente, que significó un giro en mi vida laboral y profesional, desde los que se fueron antes que yo (Jazmín, Herrera Pellizari, la Caro, mi amiga Deyse, Antonio, Jaime Hales, la Denisse, Lore, Carla, Caro Russi) hasta los que siguen ahí (mi amigo Felipe Tagle, Felipe Herrera Matamala, Byron -aka Galaxia-, la Camila) y aquellos con los que compartí un poco menos, pero que de todos modos recuerdo con cariño (Juliette, Maca, Miguel). Fue una muy linda experiencia, gracias a todos!

Lo feo

Sin duda lo feo de mi 2013 fue en materia cultural. Lo feo fue perderme todos los conciertos que me perdí este año... Me duele la guata solamente recordar los nombres que pasaron por Chile y que me quedé con ganas de ver, todo por el vil (y cochino, y escaso) dinero. Recuerdo que vino Iron Maiden, recuerdo que dije "Esta vez si que voy"... Y no fue así... También me perdí a Black Sabbath, con Ozzy incluido. Para qué hablar del concierto de Yes, por la chucha cómo lamento no haber podido ir... 3 de sus mejores álbums en vivo!!! Y yo sin niuno, por la cresta! Para rematar el año, vinieron por primera (y probablemente única vez) el gran Cat Stevens y el talentoso Stevie Wonder, dos figuras de primer nivel, dos artistas que hay que ver sí o sí... Y me los perdí... Tocaron en mi ciudad, y me los perdí... Y me duele la guata cada vez que pienso que tuve la oportunidad como nunca de escuchar Moonshadow, Wild World, Father and Son, Superstition, Isn't she lovely, Part-time Lover, ahhh, qué rabia!!!
Ni de música nacional supe este 2013. Me perdí 2 veces las Guitarras Diamante de Manuel García, un show al que teníamos que ir, pero tampoco fuimos... Los revueltos de Inti-Illimani e Illapu también los perdí. Los Bunkers en el Caupolicán, en fin. 

De verdad espero que el 2014 me pueda hacer pasar ese mal sabor de boca que me dejó este 2013 en materia musical... Al menos el 2014 empezará bien con Metallica en vivo (ya tengo mi entrada, eh eh eh eh!)

Otra cosa bien bien fea es mi distanciamiento con los libros. Debo reconocer, con vergüenza y pudor, que no leí ninguna novela este año 2013. Y eso que había partido bien el año, leyendo el libro del Colo Colo '73 de Chomsky. Luego seguí con Los Fusileros, que es la crónica de los frentistas que realizaron el atentado a Pinochet en los ochentas. Y sería todo. No leí nada más. Siempre con la excusa de la plata, del tiempo, "de la pata 'e la guagua y la cacha 'e la espada" como dice la Güely, jaja. De verdad que lamento mi falta de lectura, y probablemente quienes lean este posteo también lo lamenten (mi prosa dejó de ser hace rato lo que en algún momento llegó a ser... O, en otras palabras, ahora escribo mucho peor que antes!)

Lo bonito

Lo lindo de este 2013 fue la campaña y victoria de Giorgio Jackson en las Parlamentarias. Todo el proceso fue lindo, y aunque yo no particpé activamente en la campaña, puse mi granito de arena y difundí donde pude y con quien pude las ideas que llevaron a Giorgio a ser el candidato a Diputado de Revolución Democrática por Santiago Centro. Fue una campaña linda, emotiva, hasta diría con aires épicos. Mi participación como apoderado el día de la elección fue algo muy bonito para mí, distinto. Sentí como hace mucho tiempo no sentía, que estaba haciendo lo que había que hacer, que era bueno y necesario que se hiciera... Y ganamos, y la victoria es dulce, y las chelas del bar The Clinic estaban buenas, y celebrar como nunca antes lo había hecho (nunca antes mi candidato había ganado una elección, y creo que nunca antes había estado tan convencido de un candidato). Ahora se viene algo mucho más potente para Giorgio, plasmar las ideas de la gente en el Congreso... Ahí estaremos para apoyar y para criticar.

Otra cosa bonita de este año fueron las visitas de mis primos del extranjero. Mi prima Daniela viajó no sé cuantos kilómetros desde su natal Suiza, la tierra de los chocolates y los relojes, pa' carretiar con la familia. Afortunadamente tuvimos el tiempo para poder ir a comer y conversar, y sacarnos fotos y pasarlo bien. Me gustó mucho poder conocerla, ya que hasta este año sólo tenía vagos recuerdos de ella, y muy niña... Me encantó, y espero que nos volvamos a ver pronto!

Desde la tierra de Chávez y Bolivar vino mi primo Mauro... ¡Qué gran persona que este cauro Mauro! Lo pasamos bien, aunque nos juntamos poco. Una noche bastó para tomarnos unas chelas, conocer algunos bares del barrio Brasil/Yungay y parrandear un rato sólos los tres primos: Mauro, Carax y el que escribe. Siempre es un agrado poder compartir y reír con este Mauro, estoy seguro que nos volveremos a ver más temprano que tarde...

Otro momento lindo fue volver al Monumental, después de varios años, pero no por un partido ni por un concierto, sino para volver a ser socio del club de mis amores, Colo Colo. Buscar mi antiguo carnet de socio, del año 1992, hacer esa larga fila con mi hermano, pagar y acogerse a la amnistía, y volver a decir "Socio"!!! Que lindo ver lo que está pasando con el club social, con sus bases, con el "pueblo Colocolino" como les gusta decir a los periodistas deportivos. Es lindo ver cómo han sido capaces de motivarnos y, pese a que el equipo está jugando como las reverendas, y que la dirigencia deja mucho que desear, igualmente la campaña haya hecho efecto y más de 30 mil personas ser hecho socios y/o volvieron (como yo) a ser socios activos despúes de muchos años. Ojalá esta energía, esta buena vibra no se apague y, por el contrario, crezca cada día más, para que hagamos cada vez más fuerza y veamos una vez más a nuestro club en el sitial que nos gusta, peleando campeonatos, ganando títulos, dándole alegrías a la mitad más uno del país. 

Finalmente otro gran momento que atesoro en mis recuerdos es el viajecito que nos pegamos a La Serena y el Valle del Elqui en familia. Fueron nuestras primeras vacaciones en familia, sólo los tres, Alonsito, la Mona y yo. El viaje en avión ya hizo la experiencia inolvidable. La hostal El Punto en La Serena es espectacular. El ritmo cansino de Vicuña, el aire fresco de La Serena, las caminatas y el Alonso jugando en el jardín del Museo de Gabriela Mistral. Fue rico, fue lindo.

Sumando y restando, al parecer el 2013 no fue tan malo. Si bien las penurias económicas marcaron mi año, hubo otras cosas que sin duda valen más que un sucio billete, jaja! El pasado, pisado... Ahora a mirar hacia el 2014, esperando poder superar aquellas cosas que aun están pendientes del 2013, mejorar  las finanzas y el ánimo, volver a hacer lo que me gusta (leer, cantar, ir al estadio) y, en fin, disfrutar de esta vida, como tiene que ser no más!


Salud y Feliz 2014!!!

viernes, 16 de agosto de 2013

Así con la educación pública gratuita y de calidad


Hace 10 años salí de la U… La Universidad de Chile, “estatal” (aunque yo prefiero decir tradicional, ya que de aporte estatal recibe bastante poco). Estudié los 4 años con Crédito Universitario, el que comencé a pagar el año 2005.
La deuda, de haber sido contraída en pesos, hubiese sido de 3 millones 600 mil pesos, aproximadamente. De esos, ya he pagado alrededor de 2 millones trescientos noventa mil, sólo considerando el pago del monto capital a pagar, sin considerar intereses por pago fuera de plazo, etc. Después de haber pagado dicha cantidad, cualquiera diría que ya he pagado más de la mitad de la deuda… Pues no, debido a que esta deuda es en UTM, y más los intereses, y quien sepa que otros “ítems”, sepan ustedes que aun “debo” CUATRO millones de pesos!!!
O sea, me prestaron TRES millones SEISCIENTOS mil pesos aprox., y, luego de haber pagado DOS millones TRESCIENTOS, aún me falta por pagar CUATRO millones más!!!!!
Y si a eso le sumamos que he debido, en más de una oportunidad, acudir a algún crédito de consumo para pagar la cuota anual del Crédito Universitario, entonces el monto pagado al final, por concepto de Universidad, es aún mayor… Realmente ya no tengo noción de cuanto me ha costado, en plata, estudiar Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesa. Lo que sí tengo claro, es que en 10 años de vida laboral profesional, no diría que ha mejorado mucho mi estándar de vida ni menos mi posición socio-económica. Aquellos que creen que la educación es el motor para permitir la movilidad social se equivocan (al menos se equivocaron conmigo, ja).
Cuando estudiaba en la U, vivía en casa de mi madre (en verdad vivíamos, los tres con mi madre y mi hermano, de allegados en casa de mi Güely), ahora arriendo un departamento en el centro hasta fin de mes, porque volveré a ser allegado, esta vez en casa de mi suegra; Cuando estudiaba no tenía plata pa’ renovar mucho mi closet, ahora es cuestión que miren las fotos de Facebook pa' darse cuenta que salgo siempre con la misma ropa desde hace como 3 años; cuando era estudiante universitario no tenía auto, y mi transporte era la micro y/o el metro, hoy…idem; cuando estudiante las lucas me alcanzaban pa' carretear con chelas y uno que otro pisco Bauzá o Mistral, hoy, 10 años más tarde, las lucas me siguen alcanzando pa' lo mismo (creo que sólo subí de categoría, y ahora tomo Heineken y Paceña, en vez de Baltica y Dorada, jaja)... 
Así las cosas, no me pregunten por qué ando con la cara larga, por qué vivo quejándome de las deudas, por qué no he estudiado un master o un diplomado o alguna otra weá… En fin, no pretendan que acepte con la cara llena de risa este sistema que me caga cada vez que puede… ¡He dicho! 

A propósito de las elecciones parlamentarias

Estando ad portas de una nueva elección parlamentaria, es lamentable ver cómo las viejas prácticas de la política están, al parecer, más vigentes que nunca en los partidos políticos de nuestro querido Chile. Es así como, pese a que todos los “líderes” de los partidos destacan y subrayan la importancia y urgencia de incluir nuevas figuras en la escena política nacional, y señalan estar de acuerdo en traer aires frescos al Congreso, la gran mayoría de los aspirantes al Congreso chileno va por la reelección.
Esto no es condenable a priori, el problema, creo yo, surge cuando vemos que hay un sistema perverso que está hecho para que las dos grandes coaliciones políticas tengan representación, dejando fuera, mediante el archi conocido y desprestigiado – pero aun vigente- sistema Binominal, a los candidatos independientes que vayan fuera de uno de estos 2 grandes pactos. Pero no sólo eso, sino que, no contentos con tener “asegurados” la mitad de los escaños, estas coaliciones apoyan las reelecciones eternas de los mismos personajes que ya han estado, una, dos, tres, y hasta cuatro periodos en el Congreso.
No contentos con eso, en aquellos casos en que el diputado/senador en ejercicio, que pretende ser reelecto, pese a que, al parecer, su tarea en el Congreso no fue del gusto de sus electores en su región (distrito/circunscripción), y se sondea que no tendrá una alta adhesión en una posible nueva candidatura, los partidos y/o pactos ni se inmutan en cambiar al candidato de zona, pretendiendo solucionar con esto el problema. O sea, un candidato que no sería reelecto por su actual distrito o circunscripción, es cambiado para otra zona, de manera de mantener su cuota, su cupo en el poder.
Ejemplos de esto sobran por montones: El senador Escalona, actual senador por la región de Los Lagos, que ahora iría a la reelección por la región del Bío Bio. El Diputado Marcelo Díaz, actual Diputado por el Distrito 7 (La Serena), iría a la reelección por el Distrito 22 (Santiago Centro), etc.
Otro gran vicio es considerar una candidatura al Congreso como un “premio de consuelo” para aquellos que fueron pre candidatos a algo, y no les fue bien. Para destacar están los casos de los ex precandidatos presidenciales de la derecha, Laurence Golborne (pre candidato presidencial de la UDI que ahora es candidato a Senador por Santiago Oriente) y Andrés Allamand, que era la mejor opción de RN para ser Presidente, y ahora, repentinamente es la mejor opción RN para ser Senador por Santiago Poniente (sacando de carrera, de pasadíta, a Catalina Parot).
Otro ejemplo es el Senador José Antonio Gómez. Espero, de verdad espero que re considere su repostulación al Senado, porque sería el colmo primero ser pre candidato a Presidente, y luego, como perdió, entonces lanzarse de candidato a Senador. Pero no sólo eso sería impresentable, sino que, de hacerlo, lo haría por otra circunscripción, porque en la región por la que es Senador actualmente no volverían a votar por él.
El último caso es de verdad vergonzoso, Enrique Accorsi, actual Diputado por el Distrito 24 (La Reina – Peñalolén) deseaba repostularse a la Cámara Baja, pero esta vez por un Distrito distinto (30, San Bernardo), donde fue derrotado en las primarias “convencionales” o fuera de la ley de primarias que realizó esta “Nueva Mayoría” para legitimizar algunas candidaturas y elegir representantes en algunos distritos donde la elección “a dedo” no habría sido suficiente. Sin embargo, aún así, aun perdiendo en las primarias que ellos mismos aceptaron, ahora resulta que este “Honorable” podría ser candidato a Diputado por el Distrito 23 (Las Condes – Vitacura).
Este circo electoral donde ya ni siquiera cambian los payasos, sino que, tal como el circo, cuando ya no les va bien en un lugar, agarran su carpa y sus leones, y van a otro lugar a ofrecer el mismo pobre espectáculo, ya no da para más. Se necesita un cambio y se necesita ahora.
Una solución es, desde mi punto de vista, lograr que al menos un candidato fuera de este duopolio (Alianza – Nueva Mayoría) lograse ingresar al Congreso. Actualmente sólo veo en la figura de Giorgio Jackson esa posibilidad, siempre y cuando en la Nueva Mayoría se abstuvieran de llevar candidato en dicho Distrito y dejaran “en libertad de acción” a sus bases.
Otra solución es avanzar, de una vez por todas, en algún proyecto que regule, y restrinja la re elección indefinida a cargos públicos. No puede ser que esté prohibida la reelección a Presidente de la República, sin embargo los Diputados, Senadores y Alcaldes se pueden repetir el plato cuantas veces quieran, y por distintas zonas, sin que les de una pizca de vergüenza.
Yo propondría un tope de reelección a cargos públicos: 1 reelección para cargos de 4 años (diputados, alcaldes, Cores, consejales) de modo que puedan completar un máximo de 8 años en su cargo.  Y prohibiría la reelección a Senador (8 años es más que suficiente, creo yo, para poder hacer lo que se prometió a la gente). Mantendría la restricción de re elección en el caso del Presidente, y pondría ciertas restricciones a otros cargos públicos que no son de elección popular (Ministros, Subsecretarios).
Junto con lo anterior creo necesario avanzar hacia una reforma de los sueldos y dietas parlamentarias. Ese clásico discurso “a los Diputados y Senadores hay que ofrecerles un sueldo que sea competitivo con lo que ofrece el sector privado a los profesionales de excelencia, para que éstos dejen sus empleos en la empresa privada y trabajen en el sector público” es una falacia.  Lo mismo que decir “deben recibir un buen sueldo para que así no sean sobornables”, jajaja. Todo hombre tiene su precio, eso todos lo sabemos. Las presiones y el lobby se controlan con leyes y regulación, no con altos sueldos a costa de las arcas fiscales. Un sueldo de 20 sueldos mínimos (aproximadamente sería unos 4 millones doscientos mil pesos) debería ser suficiente para alguien que está en el Congreso “para expresar la voluntad del pueblo”, “para llevar a cabo las exigencias de la gente”, “para representar a la ciudadanía”.
Si realmente los Congresistas (Diputados y Senadores) quieren seguir siendo la expresión de la ciudadanía, deberían empezar por escuchar las demandas ciudadanas y, de una vez por todas, hacerse responsables de su cargo y posición en  la sociedad. Los invito.