Se conocieron en la pega. Ella lo miró con curiosidad. Le agradaba aquél chico un tanto malas pulgas que se paseaba para acá y para allá como en distracción, siempre ocupado, siempre pensando en algo. Ella, frente al computador, todo lo veía. O lo presentía. Un día lo vio llegar triste. Se veía tan diferente. Tenía un aura distinta. Ella también estaba distinta. Quien fuera su novio por siete años acababa de dejarla. No era la primera vez, pero ella sentía que era la definitiva. No se sintió mal, se sintió diferente. Le costó al principio cambiar su rutina y quitar de su mente a aquel joven de desgarbado aspecto, pelo largo y anteojos. Le costaba bajarse de la micro y mirar en dirección a su casa. ¿La estará observando?, se preguntaba al principio. Sin embargo aquél día su atención se centró en ese flaco de triste mirada y acabado aspecto. Se veía mal, y se sentía mal. También por penas de amor. Lo supo porque comenzaron a acercarse mutuamente y a charlar de vez en cuando.
Las semanas pasaron y la amistad se fue haciendo cada vez más estrecha. Comenzaron a salir juntos. Al principio, tímidamente él la acompañaba hasta el paradero. Luego, ya planeaban salidas a diferentes pubs para ir a conversar y tomarse unos tragos. Así fue naciendo el amor. Lo regaron con bebida y sudor, con alcohol y pasión. Y a poco andar algo sucedió. El destino (o algo parecido) los quiso separar. Él fue enviado al norte, por trabajo. Allá conoció lugares y personas, allá se enfrentó a su pasado y a su futuro. En la soledad del desierto descubrió que su futuro estaba en ella. En esa joven de sonrisa angelical, de pelo largo y mirada profunda. Esa mirada que lo cautivó, esa mirada que lo hizo volver a su lado. Ella lo esperaba ansiosa. Estaba dichosa, y entre las sábanas aquella noche interminable ese amor floreció. Floreció y se hizo grande, potente, fuerte, indestructible.
Aquél fue el invierno más frío de los últimos años, pero al calor de ese amor inacabable se refugiaron y el clima era sólo una anécdota. Bajo la lluvia, con temperaturas bajo cero a medianoche se despedían en la Alameda de las delicias (ahora comprendían el nombre a cabalidad), con un beso que deseaban fuera eterno, como aquél amor que se juraron.
Hasta que un día no se separaron más. Él no soportó verla partir, y la siguió, se fue con ella y no volvieron a separarse. Ahora comparten no sólo un bonito y acogedor departamento en el barrio de Bellas Artes, también comparten sus sueños y sus cuerpos se funden en uno, así como sus corazones y sus vidas lo hicieran desde aquél invierno.
Actualmente se les puede ver por las tardes de la mano, caminado por el Parque Forestal, con la felicidad que les da el amor. Ese amor que fue capaz de unirlos. Ese amor que sólo ellos son capaces de dar y entregar.
lunes, 18 de agosto de 2008
jueves, 29 de mayo de 2008
De CDs y Mp3
Mientras viajaba en el agradable Metro de Santiago (Tipín 8 de la mañana) y encendía mi reproductor de mp3, comencé a recordar aquellos días en que mi acompañante musical venía en un bolsito donde justo cabía mi discman. O antes, cuando en el andén del tren subterraneo rebobinaba el cassette con el lápiz Bic para no gastar las pilas de mi personal stereo.
Y pienso en lo ganado (y lo perdido) con este “nuevo” formato musical. Sobre todo lo perdido.
Cuando guardé mis cosas para la mudanza me di cuenta de la cantidad de CDs que tengo. Es una cantidad considerable. Y también lo es el monto de dinero que se ha invertido en ellos.
Ahora es mucho más fácil. Conectado a Internet se tiene acceso prácticamente ilimitado a probablemente más música de la que uno podría llegar a escuchar en la vida! Gratis.
Pero se pierden otras cosas. Se pierde el arte de las caratulas, por ejemplo. ¿Qué es un álbum de Pink Floyd sin su caratula? ¿Sería The Dark Side of the Moon igualmen de reconocible?
Yo no cambio el placer de tener entre mis manos el CD que tanto he anhelado por la comodidad del mp3. Recuerdo cuando me compré el álbum blanco de The Beatles (The Beatles, 1968) y no pude esperar llegar a mi casa para abrirlo y leer las canciones que tantas veces había escuchado sin saber qué decían. O cuando por fin adquirí el CD de la Cantata Popular Santa María de Iquique, grabado por Quilapayún (antes de eso, tenía que conformarme con escucharla desde el disco de vinilo de mi padre. Es un placer único adquirir (y más aun, recibir de regalo) un CD original con la música que a uno le fascina. No creo que se compare a bajar música por Internet.
Más bien prefiero darme el trabajo de pasar mis discos originales a formato mp3, para así poder escucharlos en mi reproductor, que es considerablemente más pequeño y práctico que un discman. La comodidad de tener 5 o más álbumes en un aparato de 7 cms. es fabuloso.
Creo que solamente acudo a Internet (a bajar música) en muy puntuales ocaciones. Por ejemplo, cuando el disco que deseo tener no lo encuentro (cosa bastante común) o, es demasiado caro para mi humilde bolsillo (cosa aún más común). Un ejemplo de esto sería All things must pass, de George Harrison (difícil de encontrar, y muy caro si es que lo encuentras). Por último, acudo a Internet a bajar canciones cuando simplemente lo que busco es una sola canción, o cuando de frentón busco música que me daría vergüenza pedir en una disquería (no daré ejemplos, ja ja). Esa es la más segura causa para acudir a Internet, total, en Ares nadie te juzga!
Y pienso en lo ganado (y lo perdido) con este “nuevo” formato musical. Sobre todo lo perdido.
Cuando guardé mis cosas para la mudanza me di cuenta de la cantidad de CDs que tengo. Es una cantidad considerable. Y también lo es el monto de dinero que se ha invertido en ellos.
Ahora es mucho más fácil. Conectado a Internet se tiene acceso prácticamente ilimitado a probablemente más música de la que uno podría llegar a escuchar en la vida! Gratis.
Pero se pierden otras cosas. Se pierde el arte de las caratulas, por ejemplo. ¿Qué es un álbum de Pink Floyd sin su caratula? ¿Sería The Dark Side of the Moon igualmen de reconocible?
Yo no cambio el placer de tener entre mis manos el CD que tanto he anhelado por la comodidad del mp3. Recuerdo cuando me compré el álbum blanco de The Beatles (The Beatles, 1968) y no pude esperar llegar a mi casa para abrirlo y leer las canciones que tantas veces había escuchado sin saber qué decían. O cuando por fin adquirí el CD de la Cantata Popular Santa María de Iquique, grabado por Quilapayún (antes de eso, tenía que conformarme con escucharla desde el disco de vinilo de mi padre. Es un placer único adquirir (y más aun, recibir de regalo) un CD original con la música que a uno le fascina. No creo que se compare a bajar música por Internet.
Más bien prefiero darme el trabajo de pasar mis discos originales a formato mp3, para así poder escucharlos en mi reproductor, que es considerablemente más pequeño y práctico que un discman. La comodidad de tener 5 o más álbumes en un aparato de 7 cms. es fabuloso.
Creo que solamente acudo a Internet (a bajar música) en muy puntuales ocaciones. Por ejemplo, cuando el disco que deseo tener no lo encuentro (cosa bastante común) o, es demasiado caro para mi humilde bolsillo (cosa aún más común). Un ejemplo de esto sería All things must pass, de George Harrison (difícil de encontrar, y muy caro si es que lo encuentras). Por último, acudo a Internet a bajar canciones cuando simplemente lo que busco es una sola canción, o cuando de frentón busco música que me daría vergüenza pedir en una disquería (no daré ejemplos, ja ja). Esa es la más segura causa para acudir a Internet, total, en Ares nadie te juzga!
viernes, 11 de abril de 2008
The Fast & Easy experience
Si, ya hace rato que dejé de ser "monitor", sin embargo mi paso por KOE es algo a lo que merezco unas lineas. Si bien mi salida de la pega fue necesaria, y casi, obligatoria, lo que viví en todos estos años ahi, y sobretodo la gente que conocí allí permanecerán siempre en mis recuerdos.
Aun está en mi memoria cuando Manuel (the boss) me llamó por telefono para preguntarme si estaba interesado en trabajar en KOE (yo había dejado un curriculum allí hacía unas semanas). Mi primera impresión fue buena (años más tarde me daría cuenta que no todo era tan bueno ni bonito). Ahí conocí muy buenas personas. En el staff de profesores se creó un excelente ambiente de trabajo y a corto andar ya se habían creado grandes lazos de amistad-
Muchas cosas pasaron. Recuerdo cuando, con Mavri y Carlitros, llevamos a Victor (un gringo muy chistoso) al Nuria a probar "The real sandwich". El gringo quería comer un sandwich de pollo con pavo y papas fritas, jajaja. Y el pobre mesero no le entendía ná, ja.
Bueno, como olvidar los Interempresas con el viejo de Oviedo ("God") aburriendo con su eterno speech sobre "la claridad". Estaban tan claros, que no pagaban a tiempo, que no subían los sueldos, en fin.
De todas formas, mi paso por KOE quedará siempre en mi memoria, sobre todo por las amistades que cultivé, y por mi amada Moni, a quien conocí allí. Si, ese trabajo monótono y plano fue el escenario que nos brindó la vida para comenzar a cultivar nuestro amor.
Otro gran legado de ese tiempo es el ya célebre Tour Dieciochero. Fue la excusa perfecta para juntarnos y compartir en alguna ramada al compás de las cuecas y cumbias de rigor. Espero que ese legado no se pierda, y sea donde sea que estemos trabajando, este septiembre nos reunamos una vez más en torno a este magno evento.
Bueno, no se pueden relatar todas las cosas vividas en esos cuatro años en unas cuantas lineas. Sólo me queda saludar a todos a quienes conocí en KOE, a quienes siguen allí y a quienes tomaron otros rumbos. Quiero, muy especialmente saludar con un fuerte abrazo a mis compañeros con quienes llevamos a cabo la aventura del Sindicato. Fue dificil, probablemente lo siga siendo para quienes siguen en esa pega. Sin embargo logramos demostrar que es posible. Que la única forma de conseguir las cosas es organizandose. Lo creí en ese tiempo y lo sigo creyendo.
Saludos compañeros, saludos amigos. Nos seguiremos viendo, nos seguiremos juntando para echar la talla, para recordar a los Usuarios y los viejos tiempos. Para recordar a la Olga y sus "chilenismos", al Ivan con su interpretación de la Geo, a la Eli y su nerviosismo, a Carlitros y su "dieta", a Mavri llegando tarde (jajaja), a la Mona echando la talla con la Berni los sábados, a la Barbara haciendo lo imposible para que la echen (todavía está en eso, jeje), a la Paulina pelando a los usuarios con la Ale y la Nata, a los que llegaron cuando las cosas ya estaban color de hormiga, y sin dudarlo tomaron la iniciativa y la fuerza para llevar adelante la conformación del sindicato (Pame, Cristian, Francisco). En fin, a todos quienes directa o indirectamente marcaron mi vida en estos cuatro años que pasé ahí, donde supe de penas y alegrias.
Para finalizar, sólo queda entonar: Por tranquilos y castos senderos....
SAAAAAAA!!!!!
Aun está en mi memoria cuando Manuel (the boss) me llamó por telefono para preguntarme si estaba interesado en trabajar en KOE (yo había dejado un curriculum allí hacía unas semanas). Mi primera impresión fue buena (años más tarde me daría cuenta que no todo era tan bueno ni bonito). Ahí conocí muy buenas personas. En el staff de profesores se creó un excelente ambiente de trabajo y a corto andar ya se habían creado grandes lazos de amistad-
Muchas cosas pasaron. Recuerdo cuando, con Mavri y Carlitros, llevamos a Victor (un gringo muy chistoso) al Nuria a probar "The real sandwich". El gringo quería comer un sandwich de pollo con pavo y papas fritas, jajaja. Y el pobre mesero no le entendía ná, ja.
Bueno, como olvidar los Interempresas con el viejo de Oviedo ("God") aburriendo con su eterno speech sobre "la claridad". Estaban tan claros, que no pagaban a tiempo, que no subían los sueldos, en fin.
De todas formas, mi paso por KOE quedará siempre en mi memoria, sobre todo por las amistades que cultivé, y por mi amada Moni, a quien conocí allí. Si, ese trabajo monótono y plano fue el escenario que nos brindó la vida para comenzar a cultivar nuestro amor.
Otro gran legado de ese tiempo es el ya célebre Tour Dieciochero. Fue la excusa perfecta para juntarnos y compartir en alguna ramada al compás de las cuecas y cumbias de rigor. Espero que ese legado no se pierda, y sea donde sea que estemos trabajando, este septiembre nos reunamos una vez más en torno a este magno evento.
Bueno, no se pueden relatar todas las cosas vividas en esos cuatro años en unas cuantas lineas. Sólo me queda saludar a todos a quienes conocí en KOE, a quienes siguen allí y a quienes tomaron otros rumbos. Quiero, muy especialmente saludar con un fuerte abrazo a mis compañeros con quienes llevamos a cabo la aventura del Sindicato. Fue dificil, probablemente lo siga siendo para quienes siguen en esa pega. Sin embargo logramos demostrar que es posible. Que la única forma de conseguir las cosas es organizandose. Lo creí en ese tiempo y lo sigo creyendo.
Saludos compañeros, saludos amigos. Nos seguiremos viendo, nos seguiremos juntando para echar la talla, para recordar a los Usuarios y los viejos tiempos. Para recordar a la Olga y sus "chilenismos", al Ivan con su interpretación de la Geo, a la Eli y su nerviosismo, a Carlitros y su "dieta", a Mavri llegando tarde (jajaja), a la Mona echando la talla con la Berni los sábados, a la Barbara haciendo lo imposible para que la echen (todavía está en eso, jeje), a la Paulina pelando a los usuarios con la Ale y la Nata, a los que llegaron cuando las cosas ya estaban color de hormiga, y sin dudarlo tomaron la iniciativa y la fuerza para llevar adelante la conformación del sindicato (Pame, Cristian, Francisco). En fin, a todos quienes directa o indirectamente marcaron mi vida en estos cuatro años que pasé ahí, donde supe de penas y alegrias.
Para finalizar, sólo queda entonar: Por tranquilos y castos senderos....
SAAAAAAA!!!!!
jueves, 27 de marzo de 2008
Actualización
Ufff, tiempo que no escribía, y han sucedido varias cosas que deberían ser comentadas. Sin embargo, todo lo que ha sucedido se puede reducir a tres puntos: Mi desvinculación de KOE, el concierto de Bob Dylan y, lo más importante, mi vida junto mi novia.
Vamos por parte, lo primero sucedió a fines de Febrero. Estando chato con la empresa y sus jefes (siempre encontré que eran muchos jefes pa' tan pocos indios, jeje), y luego de una seguidilla de despidos que habían afectado tanto el número de compañeros de trabajo como el quorum del Sindicato, decidí dar el gran paso y de una vez por todas irme de KOE y dejar de ser "monitor". No fue fácil tomar la decisión, aunque no me arrepiento de nada. Llegamos a un acuerdo con el Gerente, y listo. Al otro día ya estaba fuera, disfrutando de Marzo, mientras el resto de la gente se agobiaba por las deudas y el comienzo del año académico. Good for me!
Seguido de aquello, y, casi de un día para el otro, me convencí de asistir al concierto de uno de los grandes en la música folk Americana y del Rock n' Roll a nivel mundial: Bob Dylan. Como siempre, con Gerardo, nos pusimos de acuerdo y estubimos presente en uno de los mejores conciertos que he visto. Bueno, de lo que pudimos ver (el artista no usa pantallas gigantes, y salió a escena con un sombrero que le cubría buena parte de su carreteado rostro). Y no solo su rostro está carreteado, también su voz. Más carraspeada que de costumbre, casi recitando más que cantando las canciones, este cantautor nos deleitó con temones como: Masters of war, Lay lady lay, Higway 61, etc. Especial referencia para los clásicos Blowin' in the wind (en clave rockera) y Like a rollin' stone, coreada por el público presente. Un show memorable, exquisito.
Bueno, sin duda lo más importante de este tiempo ha sido mi arrejuntá con mi novia. Pa' que contar lo que nos ha costado, sin embargo esta semana hemos, por fin, hallado un lugar donde reposar nuestros cuerpos, un pequeño departamento en el céntrico barrio Bellas Artes (a un paso del metro del mismo nombre). No daré más detalles sino hasta estar completamente asentados por allá.
Creo que eso resume en algo este último mes. Mes que vio a Colo-Colo una vez más ganarle a Boca Juniors, y que, gracias a mi falta de pega, me sobrepasó con programas matinales de farándula y todas las alternativas de Amor Ciego, oye, jajaja.
En fin. No tengo más tiempo. O sea, tengo todo el tiempo que quiero...para estar con quién quiero...Adiós.
Vamos por parte, lo primero sucedió a fines de Febrero. Estando chato con la empresa y sus jefes (siempre encontré que eran muchos jefes pa' tan pocos indios, jeje), y luego de una seguidilla de despidos que habían afectado tanto el número de compañeros de trabajo como el quorum del Sindicato, decidí dar el gran paso y de una vez por todas irme de KOE y dejar de ser "monitor". No fue fácil tomar la decisión, aunque no me arrepiento de nada. Llegamos a un acuerdo con el Gerente, y listo. Al otro día ya estaba fuera, disfrutando de Marzo, mientras el resto de la gente se agobiaba por las deudas y el comienzo del año académico. Good for me!
Seguido de aquello, y, casi de un día para el otro, me convencí de asistir al concierto de uno de los grandes en la música folk Americana y del Rock n' Roll a nivel mundial: Bob Dylan. Como siempre, con Gerardo, nos pusimos de acuerdo y estubimos presente en uno de los mejores conciertos que he visto. Bueno, de lo que pudimos ver (el artista no usa pantallas gigantes, y salió a escena con un sombrero que le cubría buena parte de su carreteado rostro). Y no solo su rostro está carreteado, también su voz. Más carraspeada que de costumbre, casi recitando más que cantando las canciones, este cantautor nos deleitó con temones como: Masters of war, Lay lady lay, Higway 61, etc. Especial referencia para los clásicos Blowin' in the wind (en clave rockera) y Like a rollin' stone, coreada por el público presente. Un show memorable, exquisito.
Bueno, sin duda lo más importante de este tiempo ha sido mi arrejuntá con mi novia. Pa' que contar lo que nos ha costado, sin embargo esta semana hemos, por fin, hallado un lugar donde reposar nuestros cuerpos, un pequeño departamento en el céntrico barrio Bellas Artes (a un paso del metro del mismo nombre). No daré más detalles sino hasta estar completamente asentados por allá.
Creo que eso resume en algo este último mes. Mes que vio a Colo-Colo una vez más ganarle a Boca Juniors, y que, gracias a mi falta de pega, me sobrepasó con programas matinales de farándula y todas las alternativas de Amor Ciego, oye, jajaja.
En fin. No tengo más tiempo. O sea, tengo todo el tiempo que quiero...para estar con quién quiero...Adiós.
martes, 19 de febrero de 2008
En tu cumpleaños
Hoy en tu cumpleaños
podría, no sé, conseguirte
media tonelada de flores,
siete miradas distintas,
quinientos besos de sabores,
un collar de perlas amarillas,
dos boletos para el cine,
un disco de los Rolling.
Dos boletos para el cine,
un disco de los Rolling.
Un trozo de carbón
que en menos de mil años
será un bello diamante,
un diente de tiburón,
una piedra lunar y hasta
una foto de Marte recién tomada.
20 poemas de amor
y una canción desafinada.
Ciento cincuenta sueños dorados
y un par de fantasías más terrenales.
Mi bolsa de canicas, mi infancia
y muchas felicidades.
Mis manos llenas de caricias
envueltas para regalo,
mi acta de nacimiento
endosada a tu nombre
y tiempo para pensarlo.
Ciento cincuenta sueños dorados
y un par de fantasías más terrenales.
Mi bolsa de canicas, mi infancia
y muchas felicidades.
Mis manos llenas de caricias
envueltas para regalo,
mi acta de nacimiento
endosada a tu nombre
y tiempo se nos ha terminado.
Hoy en tu cumpleaños
podría conseguir
todo lo que tengo y soy para ti,
y todo lo que venga
a cambio de qué, no sé
algo se nos ocurrirá, mm
algo se nos ocurrirá, aha
algo se nos ocurrirá!
(Fernando Delgadillo)
¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS AMOR!!!
podría, no sé, conseguirte
media tonelada de flores,
siete miradas distintas,
quinientos besos de sabores,
un collar de perlas amarillas,
dos boletos para el cine,
un disco de los Rolling.
Dos boletos para el cine,
un disco de los Rolling.
Un trozo de carbón
que en menos de mil años
será un bello diamante,
un diente de tiburón,
una piedra lunar y hasta
una foto de Marte recién tomada.
20 poemas de amor
y una canción desafinada.
Ciento cincuenta sueños dorados
y un par de fantasías más terrenales.
Mi bolsa de canicas, mi infancia
y muchas felicidades.
Mis manos llenas de caricias
envueltas para regalo,
mi acta de nacimiento
endosada a tu nombre
y tiempo para pensarlo.
Ciento cincuenta sueños dorados
y un par de fantasías más terrenales.
Mi bolsa de canicas, mi infancia
y muchas felicidades.
Mis manos llenas de caricias
envueltas para regalo,
mi acta de nacimiento
endosada a tu nombre
y tiempo se nos ha terminado.
Hoy en tu cumpleaños
podría conseguir
todo lo que tengo y soy para ti,
y todo lo que venga
a cambio de qué, no sé
algo se nos ocurrirá, mm
algo se nos ocurrirá, aha
algo se nos ocurrirá!
(Fernando Delgadillo)
¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS AMOR!!!
jueves, 14 de febrero de 2008
Punto de (des)encuentro
Aquí estamos otra vez. En el mismo lugar de siempre. El mismo sitio donde diariamente separamos nuestras vidas después de un arduo día laboral. Nuestro punto de desencuentro. Ese donde estamos más cerca, pero somos más fugaces. Ese momento en que mis labios rozan los tuyos justo antes que tus pies se encaminen hacia la línea 4 del Metro y yo siga mi rumbo hacia el poniente de la ciudad en la línea 1.
Veo como te alejas y tu existencia se reduce a un pequeño punto negro que reconozco como tu cabeza entre miles de otras cabezas que bajan las escaleras hacia el andén.
Comienzo a caminar lentamente por el angosto pasillo rumbo a mi andén. Pero me detengo, no puedo seguir. No lo permitiré, ya no aguanto y vuelvo sobre mis pasos, desafiando al destino. Bajo raudo las escaleras que me llevan hacia ti. Te diviso entrando al vagón mientras otras personas esperan el siguiente tren. Te pierdo de vista. Entro al tren. Se cierran las puertas. Ya estoy a tu lado. Para siempre, por siempre al lado de la mujer que amo. Nos juntamos para no separarnos más. Para seguir un rumbo juntos hacia aquella, otrora lejana, estación llamada felicidad.
Veo como te alejas y tu existencia se reduce a un pequeño punto negro que reconozco como tu cabeza entre miles de otras cabezas que bajan las escaleras hacia el andén.
Comienzo a caminar lentamente por el angosto pasillo rumbo a mi andén. Pero me detengo, no puedo seguir. No lo permitiré, ya no aguanto y vuelvo sobre mis pasos, desafiando al destino. Bajo raudo las escaleras que me llevan hacia ti. Te diviso entrando al vagón mientras otras personas esperan el siguiente tren. Te pierdo de vista. Entro al tren. Se cierran las puertas. Ya estoy a tu lado. Para siempre, por siempre al lado de la mujer que amo. Nos juntamos para no separarnos más. Para seguir un rumbo juntos hacia aquella, otrora lejana, estación llamada felicidad.
miércoles, 30 de enero de 2008
Arauco tiene una pena
Arauco tiene una pena que no la puedo callar,
son injusticias de siglos que todos ven aplicar.
Nadie le ha puesto remedio, pudiéndolo remediar.
Levántate, Huenchullán.
Un día llega de lejos Huescufe conquistador,
buscando montañas de oro, que el indio nunca buscó.
Al indio le basta el oro que le relumbra del sol.
Levántate, Curimón.
Entonces corre la sangre, no sabe el indio qué hacer,
le van a quitar su tierra, la tiene que defender.
El indio se cae muerto, y el afuerino de pie.
Levántate, Manquilef.
Adónde se fue Lautaro, perdido en el cielo azul,
y el alma de Galvarino se la llevó el viento Sur.
Por eso pasan llorando los cueros de su kultrún.
Levántate, pues, Callfull.
Del año mil cuatrocientos que el indio afligido está,
a la sombra de su ruca lo pueden ver lloriquear.
Totora de cinco siglos nunca se habrá de secar.
Levántate, Callupán.
Arauco tiene una pena más negra que su chamal,
ya no son los españoles los que les hacen llorar,
hoy son los propios chilenos los que les quitan su pan.
Levántate, Pailahuán.
Ya rugen las votaciones, se escuchan por no dejar,
pero el quejido del indio ¿por qué no se escuchará?
Aunque resuene en la tumbala voz de Caupolicán,
levántate, Huenchullán.
(Violeta Parra)
Aguante el indómito pueblo araucano!!!
son injusticias de siglos que todos ven aplicar.
Nadie le ha puesto remedio, pudiéndolo remediar.
Levántate, Huenchullán.
Un día llega de lejos Huescufe conquistador,
buscando montañas de oro, que el indio nunca buscó.
Al indio le basta el oro que le relumbra del sol.
Levántate, Curimón.
Entonces corre la sangre, no sabe el indio qué hacer,
le van a quitar su tierra, la tiene que defender.
El indio se cae muerto, y el afuerino de pie.
Levántate, Manquilef.
Adónde se fue Lautaro, perdido en el cielo azul,
y el alma de Galvarino se la llevó el viento Sur.
Por eso pasan llorando los cueros de su kultrún.
Levántate, pues, Callfull.
Del año mil cuatrocientos que el indio afligido está,
a la sombra de su ruca lo pueden ver lloriquear.
Totora de cinco siglos nunca se habrá de secar.
Levántate, Callupán.
Arauco tiene una pena más negra que su chamal,
ya no son los españoles los que les hacen llorar,
hoy son los propios chilenos los que les quitan su pan.
Levántate, Pailahuán.
Ya rugen las votaciones, se escuchan por no dejar,
pero el quejido del indio ¿por qué no se escuchará?
Aunque resuene en la tumbala voz de Caupolicán,
levántate, Huenchullán.
(Violeta Parra)
Aguante el indómito pueblo araucano!!!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)